Las dos se aman.


Las mismas, las inconfundibles, las únicas,  las únicas amigas que se aman.

Los cerdos.

Según la historia y no yo, esa que nunca falla pero que a veces si, los cerdos entraron en las granjas de China y la India hace unos 9.000 años. Eso será que no han contado con España, porque entonces ustedes me dirán, con la de cerdos que aguantamos cada día.

El Simpecado de la Hermandad de los Servitas.


Bellísimo Simpecado el que posee la hermandad de los Servitas de Sevilla, obra del siglo XVIII y que representa un óvalo central con una pintura al óleo en la que se se puede ver a la Virgen Dolorosa con Cristo muerto en su regazo, flanqueada por dos Santos de la Orden Servita: San Felipe y Santa Juliana, siendo una de las obras más antigua que salen en la Semana Santa sevillana.

La magnífica pintura del Simpecado esta relacionada al círculo del pintor Lucas Valdés. Pintura de gran calidad y de bellos rasgos. Como siempre, las Hermandades de Sevilla son todo un Museo, que la mayoría de las veces no le prestamos la menor atención.

Foto de Rafaes.

El Santo Entierro y el Oratorio de Colón.


La antigua Cofradía del Santo Entierro tiene como otras un doble origen, siendo dos las Hermandades que la conforman. La primera se fundó a finales del siglo XVI y la otra Hermandad que es la de Nuestra Señora de Villaviciosa en 1582 por el genovés Tomás Pessaro, oficial de alfarería en el Hospital del Espíritu Santo en la calle Colcheros.

En 1587, cuando el cardenal Rodrigo de Castro decretó la reducción de establecimientos benéficos, la Hermandad de Nuestra Señora de Villaviciosa se trasladó al Oratorio de Colón, funcionándose con la del Santo Entierro. En 1601 se establecen los mercenarios en el Oratorio fundando  el Colegio de San Laureano y comprando fray Francisco de Beaumont la propiedad del tributo que la Hermandad tenía sobre la capilla para fundar el citado colegio.

El colegio  se  debería de construir en el plazo de ocho años y la Iglesia se titularía del Monte Calvario y Entierro de Cristo, en la cual no se permitiría el establecimiento de otra Cofradía y los frailes quedaban obligados a asistir a las fiestas de la Virgen de Villaviciosa. Pero al  ser destruido el Colegio de San Laureano durante la Guerra de la Independencia y la Iglesia, la Hermandad se vio obligada a pasar de Iglesia en Iglesia hasta llegar a últimos del siglo XIX al templo de San Gregorio. Sede de donde sale hoy todos los Sábados Santo.