Una de imbéciles.


Cuando por desgracias abundan más los imbéciles, tarde o temprano caemos en su imbecilización .

Después de la Procesión de Manuel Cabral Bejarano.


Con el título Después de la Procesión es conocido el fantástico cuadro que nos dejara el pintor Manuel Cabral Bejarano en el siglo XIX, el cual se encuentran en una colección particular de Sevilla.

La escena representada en el cuadro describe a dos nazarenos, uno vestido de blanco y otro de negro, en el interior de una taberna en actitud de beber un buen pelotazo o lo que es lo mismo un vaso de vino.

Si se fijan bien en el fondo del cuadro, vemos una ventana por la que pasan unos nazarenos en una procesión. Mientras tanto, los dos nazarenos igual que hoy muchos les importa un carajo, siguiendo ambos en su deporte favorito, "levantamiento de vaso en barra".

Después de la Procesión Cabral Bejarano.

La Capilla de Montserrat.


Reside en la Capilla de Montserrat la Hermandad del mismo nombre, la cual pasó desde su fundación en el siglo XVI, de San Ildefonso a las Iglesias de San Julián y de San Pablo, siendo el 20 de marzo de 1939, cuando se trasladó a la actual Capilla. Una Capilla que anteriormente fue de la Hermandad de la Antigua y Siete Dolores, cedida a cambió de la que poseía en el compás de San Pablo.

La Capilla fue construida por el arquitecto Leonardo de Figueroa, entre 1.704 y 1.710. Es de una sola nave, de planta rectangular, con tribuna a los pies y cubierta con bóveda de cañón con lunetos.

Destaca su portada de ladrillos rojo con tres hornacinas con pinturas al fresco del siglo XVIII, y que restauró muy bien el artista Antonio Díaz Arnido en el año 2009.

Capilla de Montserrat.


La Capilla de Montesión.


La Capilla de Montesión se construyó aneja a la Iglesia del Convento de Santa María de Montesión, de padres dominicos, datando la fundación del Convento en 1559, por cláusula testamentaria de Doña Mencía Manuel de Guzmán, nieta de los Duques de Medinasidonia y Feria. Luego la comunidad de dominicos cedió un terreno a la Cofradía de la Oración en el Huerto el 3 de Junio de 1588, la cual se encontraba establecida en el Hospital de las Cinco Llagas.

Es la Capilla de una  sola nave, cubierta con artesonado con lacerías mudéjares. Esta Capilla fue incendiada y saqueada el 18 de Julio de 1936, salvándose gracias a Dios los titulares por encontrarse fuera, por lo que la Hermandad se estableció en la Iglesia de San Martín hasta el 14 de Diciembre de 1952, que fue bendecido el templo tras su restauración.

Retablo del Camino al Calvario del Convento de Santa María de Jesús.


Curioso es este gran retablo del siglo XVI, siendo el más antiguo del Convento, proyectado por Asencio Maeda y realizado por el conocido Juan de Oviedo el Viejo. Retablo que fue encargado para la Capilla Sepulcral de don Gaspar Lorenzo.

Como dijimos antes, curioso es este retablo del Camino al Calvario, cuyo relieve fue terminado en 1587, y lo es por dos detalles que lo hacen único: el magnífico relieve de Juan de Oviedo, que fue uno de los primeros "relieves de altar" y que luego vendrían muchísimos en el barroco sevillano, y el otro detalle es el Nazareno abrazado a la Cruz por el palo largo al estilo medieval, iconografía que luego se repitió en el arte y que interpretaron artistas como Pacheco y Francisco de Ocampo, con su elegante Nazareno de la Hermandad del Silencio de Sevilla.

Como hemos visto, en cualquier Iglesia o Convento podemos encontrar cientos de curiosidades, el problema es tener tiempo y sobre todo ganas de conocer lo desconocido.

Camino al Calvario de Juan de Oviedo.

Nazareno del Convento de Santa Isabel.


Bonito retablo del siglo XVII vemos en el Convento de Santa Isabel de Sevilla, con pinturas de los Evangelistas de finales del XVII, y unas esculturas de San Pedro, San Pablo y en su centro presidiéndolo la imagen de candelero de un Nazareno, obra realizada en el siglo XVIII.

Retablo del Nazarenoen el Convento de Santa Isabel.

El relieve de Andrés de Ocampo en la portada de la Iglesia del Convento de Santa Isabel.


Se debe la construcción de la Iglesia del Convento de Santa Isabel al arquitecto Alonso de Vandelvira en 1602, quién fue el autor de los planos y también de la bellísima portada principal en el muro izquierdo en 1609. Portada la cual está formada por un vano adintelado, flanqueado por columnas y hornacina, encontrándose un fantástico relieve en el ático del escultor Andrés de Ocampo, autor del portentoso Crucificado de la Fundación de la Hermandad de Los Negritos.

En el relieve de Andrés de Ocampo podemos ver representada la magistral escena de la Visitación, momento en que la Virgen María embarazada va a visitar a su prima Isabel, tras un largo viaje. Encontrándose también las figuras de San José, Zacarías y unos niños, terminado dicho relieve en1609, toda una joya, que nos podemos recrear en ella en la tranquila plaza de Santa Isabel, donde todavía y gracias a Díos no ha entrado el ruido y estrés de la gran Ciudad.

Relieve de Andrés de Ocampo.


La Inmaculada y Santa Clara de Remesal del Convento de Santa Inés.


Bellísimas imágenes de la Inmaculada y Santa Clara podemos ver en el antepresbiterio del retablo mayor del Convento de Santa Inés, obras del primer tercio del siglo XVII, y atribuidas a Juan de Remesal.

 En la  Inmaculada si nos fijamos bien vemos un rostro bastante aniñado y a la vez dulce, la cual forma pareja con la no menos bella Santa Clara también atribuida a Remesal, siendo ambos retablos del siglo XVII,  y encajando a la perfección en la magnífica y rica Iglesia del convento de Santa Inés.

Inmaculada y Santa Clara de Juan de Remesal.


Dos azulejos en el Real Monasterio de San Clemente.


Estos dos bellos azulejos se encuentra en las dos portadas que dan acceso al compás del Real Monasterio de San Clemente de Sevilla, siendo estas portadas de estilo manierista, las cuales fueron reformadas en su parte superior en el siglo XVIII.

Los dos azulejos de las portadas representan a San Fernando, que es el que podemos ver en el remate de la portada del compás en la calle Santa Clara del siglo XVIII, y San Clemente en el remate de la otra portada  del mismo siglo que el anterior en el compás de la calle Reposo. Todo un acierto al nombre de la calle por el sitio donde se encuentra.

Azulejo de San Fernando y San Clemente.


La Macarena y Sevilla.


Sevilla es toda suya, y Ella es de toda Sevilla: La Esperanza Macarena.