lunes, 3 de febrero de 2020

Motín en la Cartuja de Sevilla.



Todo empezó por el hambre, la que al igual que hoy hacía estragos en los más necesitados mientras que los pudientes miraban hacia otro lado. Es el 8 de Febrero de 1818, según nos cuenta en sus Anales Velázquez y Sánchez, que recios temporales paralizaron las faenas agrícolas en nuestra comarca, haciendo en extremo angustiosa la situación de los trabajadores y en los pueblos de escasos recursos, en los que faltaron pronto los arbitrios para conjurar la miseria de los jornaleros amenazando con serias complicaciones esa cuestión social, siempre inminente y acerba en Andalucía por desgracia.

 Fue la mañana del día antes citado, cuando los braceros de la Vega de Triana en número sobrepasaban los dos mil, y algunos armados se concentraron ante la puerta de la Cartuja sevillana reclamando a voces un jornal. Por esto salió el Prior y hablo con ellos y al rato se puso una mesa en la portería, para que recibieran limosna de un real de vellón por cabeza. Pero como casi siempre, todo termino en tragedia por culpa de la poca paciencia o educación de un jornalero que no espero su turno, lo que provocó una gran pelea con arma blanca y la muerte de un jornalero.

 Se presento por la pelea el Teniente cuarto en la asistencia en el lugar de los hechos, práctico las diligencias sumarías, se recogió el cadáver, se dispersaron los campesinos y una compañía militar fue enviada al monasterio para evitar que ocurriera otra tragedia. Hoy lamentablemente se sigue dando está triste situación en muchos lugares de nuestra geografía.