jueves, 4 de febrero de 2016

Manos divinas.


Manos divinas de mi Señor de la Sentencia, esas que al tiempo para en la Madrugá más hermosa del mundo para hacerlo prisionero de su divina hermosura. 

Manos divinas de mi Señor de la Sentencia, esas que de un momento a otro parecen arrancarse por Bulerías por calle Feria, donde las penas se guardan y todo es alegría.

                     Foto F.Pino.

Siempre creí en un Dios.


Aunque muchos de acuerdo no estén, siempre creí en un Dios que nadie me impuso. Un Dios llamado Señor de la Sentencia, Sevillano y Macareno.

   Desconozco el autor de la foto.

Sabios.


Recuerden, que no todos los sabios como algunos dioses fueron buenos. Pues muchos fueron unos hijos de PUTAS.

Escribir.


Escribir sin leer es como hablar con la boca llena de mierda.

Mi paraíso.


Mi paraíso es encontrarme en la soledad con Tu Esperanza, y mi infierno la sociedad.

Soy hijo.


Soy hijo de la vida y de la bohemialidad. Soy hijo de los libros y muchas cosas más, que a nadie daño les hace.

No perder la Esperanza.


Y si no pierdes la Esperanza, es que a Aquella que esta en San Gil, conoces.

La vida es.


La vida es lo que uno quiere, no lo que le digan.