domingo, 24 de enero de 2016

Temida muerte.


Siempre me impacto esta portentosa cabeza de Cristo. Donde con su dulzura exquisita y majestuosidad vence a la temida muerte.

Lanzada.


Lanzada que Cristo recibió como hoy muchos la siguen recibiendo de monstruos y no personas. Lanzada, Lanzada, que mal me suena.

Y cayó a tierra.


Y cayó a tierra y nadie se atrevió en Sevilla a levantarlo, y no porque no quisieran, es que no se atrevieron a tocar al más grande de los nacidos. Pero con el silencio, rezo y miradas de fe verdadera, Jesús de las Penas les comprendió.

Hermandades.


Recuerden esto bien: A las Hermandades no se quieren ni se sienten por sus personajes cada vez más del TBO, sino por su historia y por sus grandes actos que hacen.

El azulejo de la Pastora de Capuchinos.


Fue el 22 de Mayo de 1921, cuando el Obispo de Ostracine auxiliar de Córdoba en la Argentina le colocó una diadema de oro y piedras preciosas costeada por subscripción popular y corona de plata sobredorada a la Virgen de la Divina Pastora de Capuchinos. 

Como pueden ver en la foto, el acto fue magistralmente recogido por don Enrique Orce en un retablo de azulejos que podemos ver en el atrio de la Iglesia conventual. Azulejo, que hay que recordar sirvió de cartel para los actos que se celebraron al serle concedida a la imagen el rango de Coronación Canónica. Todo una maravilla digna de ser admirada.

Foto de RetabloCerámico.