lunes, 19 de diciembre de 2016

Medicuchos.


Medicuchos endiosados que juegan a ser eminencias. Pero de mierda.

A todos le dan una letra.


Ya que a todo el mundo le dan una letra, a mí me podían dar una J, la de Jamón de Bellota.

Besamanos del día de la Esperanza.


De los Besamanos del día de la Esperanza me quedo con el de la Virgen de la O de la calle Castilla por su sencillez. Sin salirse de lo que debe ser un Besábamos ni inventar lo que ya está inventado. 

A un Besamanos se va a besar la mano de la Virgen, no a ver montajes empalagosos.

Andalucía se llena de bombillas.


Andalucía se llena de bombillas horteras, pingüinos sin rima y pistas de patinajes para que más de uno se parta un codo. Mientras tanto, el hambre, la pobreza y otras muchas cosas más siguen en esta Tierra Caciquil.

Antonio Parague.


El Capitán de los Armaos Antonio Parugue.

Fue Antonio Parugue todo un personaje de los que marcan para siempre. Pues tuvo como se suele decir hoy, dos cojones al demostrar su valentía por los años treinta en salir de Armao y con la cara bien alta, quién fue nombrado Capitán de estos y segundo capataz con los hermanos Franco Rojas en la Semana Santa, todo un personaje que sabía bastante del mundo de los costaleros y sus entresijos, no como hoy muchos.

Antonio Parague fue cochero mayor de las casas nobles que eran propietarias de cuadras de fuste en Sevilla y en Sanlúcar de Barrameda.  

En esta foto lo podemos ver delante de la carroza llamada "de respeto" de una solemne procesión de impedidos como la de la Parroquia del Salvador. La que organizaba la Hermandad Sacramental de Pasión, con cochero y lacayos con pelucas ataviado según la época ante cuatro caballos blancos y que Antonio Parugue estaba a su servicio.