miércoles, 7 de febrero de 2018

El Cristo del Perdón de Pedro de Campaña.



Esta pintura firmada del pintor Pedro de  Campaña es de de 1546. Una de las mejores obras sin duda alguna del artista, donde vemos a Cristo después de la flagelación pintado en tabla dando la sensación de estar fuera de la obra, cosa que sólo consiguen los grandes genios.

En la insuperable obra de Campaña aparece la influencia italiana, la que le da una elegancia sublime. Si se fijan aparece también  San Pedro al lado de Cristo con un gran dolor por su pecado. Mientras en el otro lado están unas figuras que presencia está sin igual escena.

Dicha obra de Arte con mayúsculas  pertenece a la Hermandad Sacramental de Santa Catalina, la que se sitúa en un retablo realizado a finales del siglo XVI por Felipe Fernández del Castillo. Hoy por no estar abierta todavía la Iglesia al público por estar restaurándose la pintura está en el Hospital de los Venerables (Fundación Focus Abengoa). Esperemos verla pronto en el lugar que le corresponde.

Y antes de terminar decir, que es una vergüenza, que se le den tanto bombo a muchas obras de fuera cuando aquí, en Sevilla y en Andalucía tenemos grandes joyas. El problema es que no interesa enseñar lo que tenemos, sólo aquello que a unos cuantos hijos de putas corruptos les interesa para lucrarse.

Avispas en Nueva Zelanda.



Dicen que las primeras avispas que llegaron a la Isla Norte de Nueva Zelanda en 1945 fue a bordo de un avión. Estas como como es normal en la Madre Naturaleza se multiplicaron muy rápido, convirtiéndose todas en una mortal plaga que aterrorizo a los huertos de la agricultura neozelandesa.

Ojalá hoy se reprodujeran nuestras queridísimas avispas en las casas de muchos políticos, para que de una vez por todas se fueran de nuestro queridísimo País, el que muchos tienen como un cortijo privado pasándose todo por los huevos.

La Inmaculada de Murillo de la Sala Capitular de la Catedral.


Foto de Wikimedia.


Esta interesantísima, delicada y magistral obra de arte se encuentra en la Sala Capitular de la Catedral sevillana, obra del genial Bartolomé Esteban Murillo, siendo una de las Inmaculadas más bella sin duda alguna que pintó en tabla el artista sevillano. Pero al encontrarse en alto no se deja apreciar como debiera.

Fue esta Inmaculada de la Sala Capitular de la Catedral, la primera pintura que el Cabildo Catedral encarga a Murillo en 1662, como los tondos que representan a figuras de Santos todos relacionados con la historia de la Sevilla Eterna. De la que aún, aunque algunos no lo crean todavía queda bastante.

Se representa a la Virgen Inmaculada en esta obra con la mirada baja y manos juntas, envuelta entre nuves y un grupo de Ángeles que portan símbolos de las letanías lauretanas, con una tal belleza que le serviría al artista sevillano para inspirarse a la hora de pintar otras Inmaculadas. De todas las que pintó Murillo, yo particularmente diría, que es esta a pesar de ser de las más bella, también de las más desconocida por desgracia por muchos sevillanos y no sevillanos, seguro que si estuviera fuera hubieran ido a verla. Lamentable el poco interés que sufren muchas de nuestras obras de arte.

El retablo de plata de la Capilla Sacramental del Salvador.

Foto de Daniel Salvador.


El retablo de plata de la Capilla Sacramental de la Iglesia del Divino Salvador es una de las piezas más interesantes del siglo XVIII de toda Sevilla, el cual procede de la Iglesia de la Compañía de Jesús en Sevilla de la Casa Profesa de los Jesuitas. Dicho retablo pasó a ser propiedad del Estado tras la expulsión de la Orden por Carlos III en 1767, siendo concedido a la Colegiata del Salvador en 1769.

Tanto el retablo como el frontal son obras de Tomás Sánchez, altar-relicario de mediados del siglo XVIII casi completo de reliquias de los mártires jesuitas, que están colocadas sobre todo en la parte del retablo y en el frontal del altar en pequeñas hornacina. Estas reliquias fueron veneradas por la Compañía en sus capillas privadas, las que fueron traídas de las misiones que la Orden tuvo en tierras lejanas.

Hoy en este digno retablo de orfebrería se encuentra el maravilloso Señor de Pasión, una de las obras cumbre de la imaginería española de Juan Martínez Montañés. En el que podemos ver los bustos de madera de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, obras relacionadas con el taller del imaginero Pedro Duque Cornejo en el siglo XVIII. Destaca del retablo su exquisito repujado con abultamientos en las tallas, como su decoración de motivos vegetales. Toda una obra cumbre que gracias a Dios hoy todavía podemos disfrutarla en Sevilla, no en el extranjero.

La enigmática Lara Turner.


Lara Turner.

La enigmática actriz Lara Turner nació el 8 de Febrero de 1921, en Wallace, Idao (Estados Unidos), trasladándose con su familia a las Costas de California muy jovencita. Cuando sólo contaba con 16 años, ya mostraba Lara al mundo su espectacular belleza y cuerpo de diez, lo que nada tuvo que ver para que fuera una mala estudiante.

Fue descubierta Lara Turner para el difícil y algunas veces traidor mundo del espectáculo un día cuando estaba tomándose una bebida en un bar, que vería a un cazaartistas o cazatalentos, y la puso en contacto con Zeppo Marx, dueño de una agencia de actores. Fue  su primera aparición en la gran pantalla en un breve papel de la película Ha nacido una estrella en 1937 de William A. Wellman,  nunca mejor dicho el título de la película. Pué empezaba a nacer una estrella del cine.

Contrajo Lara Turner nada más y nada menos que siete matrimonios, siendo el primero en 1940 con el músico Artie Shaw. Como también tuvo la friolera de tres maridos en cuatro años, todo un récord de nuestra guapísima actriz, la que parece que le iba la marcha (pero la de cambiar maridos). Actriz que tras su divina y espectacular apariencia escondió siempre una personalidad muy inestable, algo muy dado en muchísimas estrellas.