lunes, 3 de octubre de 2016

Veneno en las Hermandades.


Las Hermandades están llena de veneno.

Exageración del dolor en las imágenes.

La exageración del dolor tremendista en las imágenes religiosas hace caer la calidad en los imagineros, que muchos creen que por hacer esto sus obras se cotizan más. No digo que no me guste, pero hay que saber que sólo los que tienen una gran profesionalidad y conocimiento en el tema lo logran, y aún así se las ven y se las desean para que la imagen  llena de dolor quede por entera en armonía, y no solo se vea una tremenda paliza en el cuerpo que para nada llevará al creyente a la Oración.

Santiaguista.


¿Ahora nadie es Santiaguista? Que de Judas en las Hermandades.

Pisotearte.


En Sevilla pasa igual que en Andalucía, te suben a la Gloria para luego olvidarte y pisotearte como a una cucaracha.

El Santo Entierro Grande de 1850 de Sevilla.


El primer Santo Entierro Grande de Sevilla se celebró el 29 de Marzo de 1850, Viernes Santo y participaron trece pasos: Triunfo de la Cruz (Canina), Oración en el Huerto, Prendimiento, Desprecio de Herodes, Jesús de la Pasión, Cristo de la Humildad y Paciencia, Exaltación, Expiración (Museo), Tres Necesidades, Descendimiento (Quinta Angustia), Sagrada Mortaja, Santo Entierro y Virgen de Villaviciosa.

La Hermandad del Santo Entierro tenía un ambiente muy peculiar, por lo que surgió la idea de que en 1850 se presentara ante los Duques de Montpensier y se incorporará los mejores pasos de la ciudad por el orden de los misterios de la Pasión del Señor. 

Según González de León se acordó que asistieran a la procesión con la Cruz que usaban todas, veinticuatro hermanos con túnicas de nazareno con dos bocinas y dos canastillas, en el centro  la bandera y el paso de misterio de cada una, saliendo todas las Cofradías de la Iglesia de San Pablo, donde por entonces radicaba la Hermandad del Santo Entierro.

Y antes de terminar, mencionar un pequeño suceso referente a los costaleros, para que veamos que los problemas en este mundillo siempre existieron. A pesar de que todo salió bien en el Santo Entierro Grande, un incidente hubo con los costaleros de la Exaltación, los cuales se negaron a llevar el paso y tuvo que intervenir la Autoridad Judicial, incorporándose pero ya con retraso.

Sevilla, ciudad de la oración.


Sevilla es la ciudad de la oración y su campanario el de la Basílica de la Macarena, el que repica por todas las ciudades del mundo la Esperanza y Macarena.

                  Foto de Ayala.

La Virgen del Valle.


La maravillosa Virgen del Valle es una imagen de candelero para vestir de 1,68 metros de altura, que tiene tallada la cabeza y las manos. Imagen realizada en madera de cedro y de estilo manierismo, la cual muestra una expresión dolorida y a la vez suave.

Es la Virgen del Valle una obra anónima atribuida a Juan Martínez Montañés y al gran imaginero Juan de Mesa, discípulo del primero, pero siendo más del estilo de Mesa por presentar un gran parecido con la imagen de la Virgen de las Angustias del convento de San Pablo de Córdoba.

Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro.


Este bellísimo Nazareno mide 1,76 metros de altura, y está realizado en madera de cedro  policromada. Según algunos historiadores se aprecian algunas diferencias entre algunos elementos propios del periodo protobarroco o marierismo, como por ejemplo su abundante cabellera, la cual nos recuerda a la obra roldanesca, aunque la imágen es una obra anónima del siglo XVII.

Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro tuvo antiguamente un gran mechón retorcido de cabello en el lado derecho, el que con el tiempo se le quitó.

Foto de Maldonati.

Cristo de la Coronación de Espinas del Valle.


El Cristo de la Coronación de Espinas es de cedro y mide 1,37 de altura, imagen documentada que fue ejecutada en 1687 por el imaginero Agustín de Perea, quién fue discípulo de Pedro Roldán.

La bella imagen del Cristo de la Coronación fue costeada por el mayordomo Toribio Martínez Huertas, que en cláusula testamentaria la donó a la Hermandad del Valle.

Foto de El Correo.