lunes, 14 de octubre de 2019

El Antecabildo de la Catedral de Sevilla.



El Antecabildo fue realizado en su traza arquitectónica por el afamado arquitecto Hernán Ruiz II, quien trabajó en él hacia 1560 y fue concluido por Asensio de Maeda hacia 1582. Terminándose en un recinto rectangular cubierto con bóveda de casetones.

Fue el programa iconográfico de este maravilloso recinto realizado en tiempos pasados. Un lugar de administración de la Catedral que exalta las virtudes que deberían de tener los eclesiásticos que se ocupaban de la economía del templo.

En el lado derecho hay representaciones de La Justicia, Prudencia, Fortaleza, Providencia y unos relieves de Moisés conduciendo al pueblo de Israel, El castigo de Amon, Moisés cobrando prodigios ante el Faraón, La Ramera apocalíptica sobre la hiedra y La Torre de Babel. Mientras que en el muro izquierdo es tan las representaciones de La Piedad, Templanza, Esperanza, Caridad y unos relieves con la Venida del Espíritu Santo, La Sabiduría con las Ciencias y las Artes, Jesús entre los doctores, Los Vicios con la Ira y la Justicia expulsando a los Vicios, esos que hoy han invadido el mundo. Y en sus muros frontales aparecen las representaciones de Los Cuatro Evangelistas, La entrada de los animales en el Arca de Noé y El Sacrificio de Noé después del Diluvio. Siendo las esculturas de esta sala atribuidas a Diego de Pesquera entre 1575-1580.

El Crucificado de Hernán Cortés de la Catedral de Sevilla.


Este maravilloso Crucificado de una gran expresión en su rostro, se encuentra en la Sala Capitular de la Capilla Real de la Catedral sevillana.


Dicho Crucificado perteneció al conocido Hernán Cortés. Y es una obra anónima de la escuela filipina de principios del siglo XVI.