martes, 23 de enero de 2018

Curiosidades Sevillanas. El color albero y el carmesí en Sevilla.


Ya se sabe que Sevilla tiene no solo un color, tiene muchísimos, los que hacen de esta sin igual ciudad una de las más bellas del mundo. Pero si hay dos colores que sobresalen por estar muy representado en esta tierra son el amarillo albero y el rojo carmesí, el que usted al igual que yo habrá visto en muchos edificios importantes y más de una vez se habrá preguntado porque estos colores tan representativos en Sevilla.


Bueno, el color amarillo albero es un color de una roca caliza, que se emplea para cimentaciones como en las plazas de toros, tan criticadas hoy por los aburridos antitaurinos, siendo muy usual ver este color no sólo en Sevilla, sino en muchos lugares de nuestra querida Andalucía. Un color que cogió fuerza en la segunda década del siglo XX con la Exposición Iberoamericana del 29 por ser de un tono casi dorado, dándole porte a los edificios de la época al igual que hoy.


El color rojo carmesí es e otro al que también nos referimos, un color que en el sigo XV fue de los más caros, por eso se utilizó bastante en banderas. El ejemplo lo tenemos en el Pendón de San Fernando, como también siempre ha estado vinculado al poder. Un poder que ha ido en aumento cargándose a la humanidad en vez de protegerla.

Un Matusalén sevillano.


El Matusalén sevillano fue Juan Ramírez Bustamante, quien nació en una familia hidalga en 1556 y murió nada más y nada menos que a los 121 años de edad, yo firmaba ya. Hombre muy aventurero casi a lo Indiana Jones, que llevó a cabo muchísimos viajes de ida y vuelta al Nuevo Mundo, enfrentándose a grandes tempestades y a piratas ( esos que aún hoy siguen pero en la política ).

Dominó nuestro Matusalén sevillano siete lenguas de Indias, y a los cuarenta años de edad se retiró a Sevilla, obteniendo el título de piloto mayor de la Carrera de Indias que le permitía estar seis meses en tierra por cada uno de navegación, aquí también un servicio firmaría.

 A nuestro Matusalén le gustó bastante las mujeres. Pues se llegó a casar en varias ocasiones llegando a tener más de cuarenta hijos legítimos y otros muchos bastardos  ilegítimos.

En la Capilla Sacramental de San Lorenzo se encuentra enterrado Juan Ramírez Bustamante.


A la edad de sesenta años, Bustamante abandona el mar y se dedica a la enseñanza de Matemáticas y Astronomía en la Universal de Mareantes. Para más tarde dejada la enseña dedicarse a confeccionar dibujos topográficos y a las lecturas de los Santos Padres de nuestra Iglesia, siendo a partir de estas lecturas cuando estudia la Carrera de sacerdote acabándola a la friolera edad de 99 años, casi ná.

Y por increíble que parezca, al día siguiente de su ordenación visitó Bustamante al Arzobispo para solicitarle destino. El Arzobispo extrañado por la edad del Matusalén no cedió, por lo que Bustamante siguió insistiendo y escribió una carta al mismísimo rey Felipe IV, el que quedando tan asombrado por su trayectoria obligó al arzobispo para que hiciera caso a Bustamante. Una vez arreglado el problema, el Matusalén pidió como destino la Iglesia de San Lorenzo, donde ejerció como sacerdote veintidós años, tambie aquí firmaría un servidor.

Dicen que murió de la forma más rara, o mejor dicho tonta; cuando cruzaba una  calle por una pasarela, sus peldaños cedieron por el peso de Bustamsnte, hombre de una grandísima corpulencia cayendo de tal forma que se desnucó, ¿si no quién sabe si todavía hoy  estaría entre nosotros?.

La Batalla del Puente de Triana



Esta sonada Batalla y a la vez desconocida para muchos, se produjo el 27 de Agosto de 1812 en Sevilla por la mamona Invasión Francesa. Por eso llegaron a Sevilla los aliados Ingleses, para detener a Napoleón, un enfrentamiento que se conoció como la Batalla del Puente de Triana.

Fue en 1808, cuando Napoleón invadió España y Portugal, nombrando al imbécil y cínico hermano José Bonaparte (conocido como Pepe Botella), Rey de España (manda cojones). De todo esto viene y se produce la citada batalla en el Puente de Triana.

Nuestros vecinos de Reino Unido, querían parar el avance de Napoleón por Europa, por eso nos dieron apoyo militar. Sevilla sería tomada por los franceses el 1 de Febrero de 1810, por ser imposible para estos bárbaros franceses asediar Cádiz, por lo que llevaron a sus tropas a Sevilla estableciendo su cuartel general en el Palacio Arzobispal, mientras el Mariscal Sout expoliaba todo lo que se le antojaba, que es cuando España lanza una  ofensiva en Julio de 1812 con ayuda de portugueses y británicos.

Una de las plazas ocupada fue la de la Palma del Condado, donde un grupo de españoles forman la División Cruz. Contando España con la ayuda del escocés John Downie, quien formó un ejército de extremeños para combatir en la Guerra de la Independencia apoyando al Duque de Wellington. Dicho grupo sería conocido como la Leal Legión Extremeña.

En el primer enfrentamiento con los franceses, que tuvo lugar en Castilleja de la Cuesta fue la victoria para los españoles de la División Cruz, produciéndose el próximo enfrentamiento en la Vega de Triana, donde el Mariscal Soult reforzó sus tropas en el famoso Altozano y en la entrada del Puente de Barcas para no dejar pasar a sus enemigos.

Llegaron los españoles con la ayuda de los portugueses y británicos al Altozano, donde los franceses estaban atrincherados y es cuando empezó la Batalla que ganarom a los franceses. Por este hecho Sevilla fue recompensada por su valor, recibiendo el Título de Heroica por Fernando VII.



El Pabellón de Domecq.


Bellísimo y elegante por sus líneas arquitectónicas es el Pabellón de Domecq, el cual se encuentra en el conocido Parque de María Luisa, edificio construido para la Exposición Iberoamericana del 29. Este edificio acogió a la sección femenina de Falange, luego al Instituto Meteorológico y actualmente a la sede de las Juventudes Musicales.


Fue el conocido y prestigioso arquitecto Aurelio Gómez Millán, quien construyó el elegante Pabellón de Domecq, a semejanza con el Pabellón Real. Un edificio del que hay que destacar su bella azulejería.