viernes, 12 de febrero de 2016

Es de vergüenza.

Es de vergüenza la de estúpidos, que por estas fechas salen hablando de Cofradías y hasta escribiendo libros. Es de vergüenza.

Un poco de historia sobre la Hermandad del Silencio.


Se fundó la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla en la Iglesia Parroquial de Omnium Sanctorum, en la Capilla de la familia Cervantes en el año de 1340 por un grupo de vecinos del barrio, que la titularon Hermandad del Dulcísimo Jesús Nazareno y Virgen Santa María con San Juan. 

Sus primeras Reglas fueron aprobadas en 1356 (ayer por la maña), que establecían hacer Penitencia en la Madrugada del Viernes Santo, socorrer a los necesitados y a la entrega de las doncellas necesitadas para que pudieran contraer matrimonio (ese que hoy es mejor ni nombrarlo). En esta época hace su primera Estación de Penitencia saliendo extramuros de la Puerta de la Macarena, por el campo de la Resolana, lo que hace a la Cofradía ser la más antigua de Sevilla.

De la primitiva sede la Hermandad se traslada a la ermita de San Antón, en la Resolana, haciendo estación a la ermita de San Lázaro, cuyos hermanos vestían túnicas de color morado con soga de esparto ceñida a la cintura y el rostro cubierto por cabellera de cáñamo que sujetaba a las sienes una corona de espinas (esa que habría que ponerle hoy a más de un charlatán), cargando todos con una Cruz y llevando los pies descalzos. Paso  esta Cofradía a la ermita de San Antón al Hospital de las Cinco Llagas, la cual llevaba unos pasos con imágenes pequeñas (nada que ver con hoy), trasladándose en 1572 al Hospital de la Santa Cruz de Jerusalén por estar en construcción el Hospital donde estaban. 

Esta Hermandad en 1579 adquirió una Capilla en la actual calle Alfonso XII en la Casa de San Antonio Abad por acuerdo con la Comunidad. Dicha propiedad de la Capilla es obtenida por cesión de Carlos IV, y por la Revolución de 1868 casi la ve derribada. Pero gracias a la camarera de la Virgen Gertrudis Suazo, que compro todo el convento y se cedió a la Hermandad se pudo mantener.

Fue Hermano mayor de esta señera Hermandad del Silencio el muy conocido y muy desconocido para muchos, escritor Mateo Alemán, quien redacto las Reglas en 1578 disponiendo obras de caridad y rescate de presos, época en la que se quitan las coronas de espinas a los cofrades para llevar capirotes bajos. Y antes de terminar, comentar, que está Hermandad fue la primera en defender el Misterio de la Inmaculada Concepción de María, perteneciendo hermanos destacados a ella como: la reina Isabel II, el príncipe Alfonso de Borbón, San Antonio María Claret y Carlos III, quien concede el título de Real.

Fotos ABC.


La Capilla de San Francisco de la Catedral.


Magnífica Capilla, en la cual nos encontramos con una bellísima vidriera sobre la reja de Enrique Alemán realizada en 1475, que aparecen San Antonio de Padua, San Bernardino de Siena, San Francisco de Asís y San Luis de Tolosa. Encontrándose otra vidriera en su interior de Arnao de Flandes en 1454, que figura San Francisco recibiendo los estigmas.

El retablo de la Capilla es una gran obra del conocido Bernardo Simón de Pineda, realizado en 1661, en el que se enmarca la magistral pintura de El éxtasis de San Francisco, obra de Francisco de Herrera el Mozo en 1657. Y en el remate de dicho retablo una interesante pintura de la Imposición de la Casulla a San Ildefonso, realizada por Juan de Valdés Leal en 1661.

También podemos ver otro retablo del siglo XVII, que representa a Santa Teresa y  un bello Ecce Homo de medio cuerpo en el interior de una vitrina, obra sevillana del siglo XVII. Y colgando de sus muros las bellas pinturas de la Huída a Egipto y la Presentación del Niño en el Templo de escuela italiana, como la gran obra de la Caída de San Pablo, atribuida a Frans Franken II del siglo XVII.



Referente a esta magnífica y soberbia obra de arte de Herrera el Mozo hay que decir, que es una de las pinturas más importantes que se pueden ver en Sevilla y no está en el Museo de Bellas Artes de la capital ni en el conocido Museo del Prado. Esta en la Catedral sevillana, la que atesora obras de incalculable valor al igual que cualquier Museo del mundo. Aquí en esta genial obra lo pueden ver, y si no la conocen todavía, les aconsejo que no tarden en visitarla, les transportará a otro mundo, un mundo que hoy ya no existe en la pintura .