lunes, 5 de noviembre de 2018

La Inmaculada de Cayetano de Acosta del Palacio Arzobispal.


 

De las muchísimas Inmaculadas que atesora Sevilla, me atrevería a decir, que una de las más Bellas y a la vez muy desconocida es la Inmaculada Concepción del estilo más puro barroco que se encuentra en el Palacio Arzobispal de Sevilla. Imagen que realizó el portugués Cayetano de Acosta en el siglo XVIII.
Se representa a la imagen de la inmaculada totalmente llena de detalles, esos que hacen a uno pararse y reflexionar sin intentar mirar el reloj. Porta esta portentosa imagen una paloma entre sus manos arrodillada sobre el mundo, el que por día va a peor y no a mejor, como también está representado el mal vencido en una serpiente, y Adán y Eva tentados en el Paraíso. Destacando del conjunto su espectacular policromía de pintor sevillano Juan de Espinal. Una obra que fue realizada para la Hermandad Sacramental del Sagrario y que posteriormente vendió al Palacio Arzobispal. 
Sobresale del conjunto los Ángeles y querubines que acompañan a la espectacular Inmaculada. Una auténtica joya digna como suelo repetir de cualquier Museo, pero al tenerla tan cerca de nosotros suele pasar que pasemos de estas maravillas que todavía hoy sigue teniendo esa Sevilla Eterna.

La Inmaculada de la Iglesia de la Anunciación de Sevilla.



Se encuentra esta bella Inmaculada en un retablo del crucero de la Epístola de la Iglesia de la Anunciación, retablo que atesora imágenes de gran valía del escultor Juan Bautista Vázquez el Mozo.

El retablo de la Inmaculada Concepción  consta de un gran arco que encierra un segundo retablo de estilo renacentista realizado por Juan Bautista Vázquez entre 1580 y 1584. Encontrándose en el centro de toda la bellísima composición la Inmaculada, obra atribuida a Juan Martínez Montañés o a la escuela del mismo, el Dios de la Madera.

La Inmaculada Niña de Murillo del Museo de Bellas Artes de Sevilla .



Esta magnífica y bellísima Inmaculada Niña es obra del genial pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo, la que data de 1668-1669 y fue encargada para el Convento de Capuchinos de Sevilla. Toda una joya que aún podemos admirar del pintor de las Inmaculadas.

La Inmaculada Niña está inspirada en una joven doncella, la que se representa en el centro del lienzo con la media luna a los pies, el cuerpo girado, el manto rodeando sus extremos, las manos cruzadas sobre el corazón y la cabeza suavemente girada hacia la izquierda.

Toda la imagen de la Virgen se apoya sobre una nube con Ángeles, portando algunos los símbolos de las Letanías que aluden a lo terrenal: rosas, palmas, espejo y azucenas. Mientras que en el extremo superior derecho vemos a otro grupo de Angelitos revoloteando y a la izquierda cabezas de Angelitos.