domingo, 2 de septiembre de 2018

Nuestro Padre Jesús del Perdón en sus Tres Caídas y María Santísima de la Salud de los Enfermos de Manuel Hernández León.



Nuestro Padre Jesús del Perdón en sus Tres Caidas es obra del imaginero sevillano Manuel Hernández León, la cual realizó en 1985, siendo bendecida el 23 de Marzo de ese mismo año y restaurada por el mismo autor en el 2007.

El estilo de la imagen es neobarroco, realizada en madera de cedro, policromada y de talla completa para vestir. Una imagen que recoge el momento de la tercera caída y la que se asemeja mucho al Cristo de las Tres Caídas de Triana, sin tener absolutamente nada que ver por lo poco conseguido que nos parece estar realizado el de la Línea.


Y referente a María Santísima de la Salud de los Enfermos, titular de esta misma Hermandad de las Tres Caídas también es obra de Manuel Hernández León en 1987. 

La imagen de la Virgen es de candelero, de 1,70 mts. realizada en madera de cedro. De la que hay que decir, que está mucho más conseguida que el Cristo, pues en Ella se ve otra expresión en el rostro a la de su Hijo, la que nos convence algo más.

El imaginero Manuel Hernández León.


El imaginero Manuel 
Hernández León.


El imaginero Manuel Hernández León nació en Sevilla  el 15 de Abril del año 1938, quien empezó bastante joven su carrera artística en la Escuela de Artes y Oficios. Artista que como otros tantos viajó a Roma y Tierra Santa, para conocer grandes obras de arte de los maestros de la escultura como también de la pintura, no dedicándose a su profesión hasta 1975, cuando buenamente pudo y abrió su propio taller.

La obra de nuestro artista no ha llegado a cuajar como la de otros imagineros de su tiempo. Pues ya se sabe, que en la vida todo es difícil de conseguir, cuanto más en el mundo del arte, y en Andalucía mejor callarse. En fin, las imágenes de Hernández León para la capital muy complicada a veces de Sevilla  son dos Crucificados en 1980 y 1981 para la Hermandad de la Trinidad, y una Dolorosa de 1958 para la Hermandad del Domingo de Ramos de Jesús Despojado, todas sustituidas por no agradar al personal de entonces, los que en alguna ocasión se equivocaron también como también hoy muchos son los que se equivocan en tomar tan importantes decisiones.

De Hernández León solo podemos ver en la Semana Santa sevillana alguna que otra obra pequeña como en la Cruz Parroquial de la Cena, y otras más de escala pequeña y alguna restauración de una imagen.

Dicen que la obra cumbre suya es la que realizó para el pueblo sevillano de Paradas, el misterio del Traslado al Sepulcro de la Hermandad del Santo Entierro. Un misterio donde adaptó la Virgen que realizara en 1959 para la sevillana Hermandad de Jesús Despojado.

Como ven, ser artista no es nada fácil, y más cuando se es de verdad, no como muchos hoy, y ni siquiera son nombrados ni apenas reciben encargos, ¿tambien hay que tener enchufe en este oficio o caer en gracia?.

El antiguo cristo de la Salud de San Bernardo por la calle Ancha.


Magnífica foto antigua con el Cristo antiguo de la Salud de la clásica Hermandad del barrio de San Bernardo por la calle Ancha de su barrio torero, con un más que suficiente público al igual que hoy que siempre acompaña a su Hermandad del Miércoles Santo.


El Cristo va en el paso que en el año de 1925 hiciera José Gil, con dorado de Francisco Ruiz. Una foto del siglo pasado de finales de los años veinte. Pues antes de esta fecha salía a los pies del Crucificado la Magdalena, siendo esta portentosa imagen totalmente destrozada en los lamentables sucesos de la Guerra Civil, unos daños irreparable como también sufrieron otras imágenes de nuestra Semana Santa. Y al fondo si nos fijamos bien en la foto, veremos a su bendita madre, la Virgen del Refugio.

El curioso color de las zanahorias.



Todo tiene una explicación en la vida al igual que las miles de curiosas historias, como el color de la zanahoria. Un color que para nada fue el suyo, sólo fue una cabezonería de los holandeses a mediados del siglo XVI. Pues las zanahorias vienen consumiéndose desde el 3000 a. C, y para nada como hemos dicho fue el color naranja el primitivo, lo fue el color púrpura por fuera y el amarillo por dentro. ¿Curioso verdad?.

Serían los comerciantes árabes, los que más tarde extendieron la zanahoria por Asia, África y Arabia. Pero con otros colores como el púrpura, amarillo y hasta negras ( vamos que no había racismo alguno). Siendo en el siglo XVI, los holandeses los principales productores europeos de este rico manjar, una época en la que Guillermo I, de la Casa de Orange, sacó su estandarte con una bandera naranja representando a su casa, declarándose protector de los famosos Países Bajos y alzándose como nuevo soberano de un País que declaraba su independencia, palabra esta hoy tan en boca de unos cuantos gilipollas.

Fue en esta época que hemos citado de Guillermo I, cuando los holandeses decidieron de comercializar las zanahorias pero con el color de la Casa Real holandesa de Orange. Los que exportarían cuatro variedades, que son las que actualmente consumimos. Unos señores muy patrióticos estos holandeses y no como muchos españoles, que cuelgan en su balcón una bandera de Ingaterra y no de España, que es donde echan la mierda y dan por culo.

Productos que vinieron de América.



Como sabemos, de América vinieron grandes productos, como también desde Europa llegaron a América otros no menos importantes. Por ejemplo de América nos llegó la patata, la que quitaba tela de hambre al igual que hoy la sigue quitando, ¿que sería de hoy en muchas familia sin la patatas?.

Citaremos algunos productos que nos llegó de América y otros que de Europa llegaron a América. De América vino a Europa el Aguacate, maíz, Fríjoles, vainilla, pimienta, cacahuetes, cacao, añil, cocos, nísperos, tomate, piña, tabaco, calabaza y otros más que a buen seguro ustedes sabrán.

Y de Europa a América fueron los siguientes productos; café, ajos, avena, dátiles, lentejas, habas, melocotones, trigo, arroz, azúcar, coles, guisantes, garbanzos, naranjas, manzanas  peras, vid, cebolla y plátanos (sin premio que ya nos conocemos).