viernes, 25 de marzo de 2016

Si algún día.


Si algún día fuera al gran programa del Quintero os puedo asegurar, que tendría para tirar de dos a tres temporadas. No soy muy de televisión ni de radio, pero cuando la lengua se me va, lo mismo habló de Cristo que de algún cerdo cofrade que no quiere ni a sus muertos, solo buscar su protagonismo y servirse como muchos lo hacen de su Hermandad, pero son cofrades y yo Cardenal, claro está.

Y cuando todo.


Y cuando todo parece que ha terminado, no es así para mi, porque la Esperanza seguirá creciendo aún más desde mi corazón.

Locura.


Que nadie se atreva nunca a curarme esta locura, la que todos los Macarenos llevamos desde que nacemos y que no es otra, que quererte por día más, Macarena.

Ambiente Macareno.


Como el ambiente Macareno nada en el mundo. Pues como lo hecho de menos coño.

Ya va quedando menos.


Ya va quedando menos para que otra vez Sevilla a ti Macarena te vea por sus calles. 

Ya va quedando menos para escuchar a Sevilla con Ella y no al cielo, porque de él ya sale mi Esperanza Macarena.

Es tan grande.


La Semana Santa no es de los políticos, la Semana Santa es del pueblo. Dicho esto, si Canal Sur se hubiera quedado con su amiga la presidenta de no se que, me hubiera importado un pito, la Macarena es tan Grande, y todavía más, que a todos siempre llegó su Esperanza cuando ni siquiera televisión había.

La vida son dos días.


La vida son dos días: uno el Jueves Santo en San Gil y otro en la Madrugá del Viernes Santo junto a ti, Macarena.

Foto de Francisco Narbona Soto.

La Centuria.


No me voy a liar, no, solo decir que la Banda de la Centuria no es de este mundo, es de ese otro que es el cielo Macareno, su barrio, sus raíces, su todo. No hay una banda que a más puro suene ni un tambor más Macareno que el de Hidalgo, tambor que nos marca el paso para parar un año más esa injusta Sentencia.

Que grande eres.


Que grande eres y que de momentos inolvidables me está haciendo pasar, Macarena, por eso aunque dentro de poco todos nos recojamos contigo en el cielo de San Gil, yo te seguiré hablando y alabando desde mi corazón, el que tuyo siempre será.