miércoles, 12 de febrero de 2020

El Arzobispo Jaime de Palafox y Cardona.




Nació Jaime de Palafox y Cardona en (Ariza, Zaragoza el 13 de Diciembre de 1642, y falleció en Sevilla el 3 de Diciembre de 1701). Hijo de Juan Francisco de Palafox y Blanes, Conde de Ariza, señor de aquellas tierras y descendiente de Guillén de Palafox, quien compró la villa en 1382 a Pedro IV de Aragón.

Palafox estudió en Salamanca, donde fue nombrado rector de la Universidad en 1662, y cánones en Zaragoza, donde también fue nombrado rector en 1669. Rechazó el ofrecimiento de ser Obispo de Plasencia, y luego fue diputado del Reino de Aragón, aceptando el nombramiento de Arzobispo de Palermo en 1677, en el que permaneció hasta 1684, donde conoció los escritos del gran escritor místico Miguel de Molinos publicados bajo el nombre de Guía Espiritual y consideró de un gran interés pastoral. Tanto fue así, que colaboró en la primera edición de la obra que se publicó en Palermo y escribió una alabanza de su autor, la que se incluyó a modo de prólogo en la obra.

Fue Jaime de Palafox nombrado Arzobispo de Sevilla el 13 de Noviembre de 1684, tomando posición del cargo el 15 de Febrero de 1685, siendo un poco después cuando la temida Inquisición condenó la doctrina de Miguel de Molinos, por lo que  Palafox se encontró en un situación más que delicada, y que para nada dejó de defender públicamente la doctrina molinosista. Pero tras la definitiva condena de la Inquisición a Miguel de Molinos, que pasaría el resto de sus días en prisión, Palafox se bajo los pantalones y tuvo que retractarse en 1687 en una carta pastoral en la que llamó a su admirado Molinos Hijo de maldad y de perdición, infernal monstruo y pérfido miserable. Manda...

Impulsó Jaime de Palafox las obras del famoso Hospital de los Venerables para el sostenimiento de los ancianos sacerdotes, enriqueció el bello Palacio Arzobispal e introdujo en la archidiócesis de Sevilla la devoción a Santa Rosalía. En la Catedral sevillana podemos ver un maravilloso busto en plata de Santa Rosalía que el mismo Arzobispo encargó para conservar unas reliquias que trajo desde Palermo, sin olvidarnos que también fue el impulsor de la fundación del Convento de Santa Rosalía en Sevilla, al que se trasladaron unas monjas clarisas capuchinas desde Zaragoza entre las que se encontraba su hermana, Josefa de Palafox y Cardona, la que fue la primera abadesa.