miércoles, 11 de diciembre de 2019

El Puente del Alamillo.



Está el Puente del Alamillo aguantado de pilón contrapeso cruzando el bello río Guadalquivir, diseñado por el pícaro arquitecto Santiago Calatrava, el que a un servidor no le gusta un pimiento. Se terminó el Puente en 1992, el que fue construido para permitir el acceso a la Isla de la Cartuja, donde tuvo lugar la ratera Expo 92 y dode hasta Curro trincó.

El primer proyecto constaba de dos puentes iguales, mirando cada uno en su dirección opuesta pero el presupuesto no concebía a ambos puentes. Todo un despilfarro que todavía estamos pagando. Consta el Puente de un único pilar que actúa de contrapeso los 200 metros del mismo gracias a trece largos cables. Parecido bastante al que hizo Calatraba para Redding (California). Un Puente que está considerado como el primero sustentado por cables en el que la plataforma se equilibra con el peso de la torre inclinada hacia atrás, la que tiene una altura de 142 metros, y una inclinación de 48° realizada con secciones hexagonales de planchas de acero revestidas de hormigón en masa, en la que se alojan trece pares de cables que sostienen el tablero.

Para la construcción de dicho Puente se empleó una de las mayores grúas de tierra del mundo. El Puente no tiene tirantes, solo hay tirantes a un lado de la torre, siendo el primer Puente atirantado que no posee esta banda de tirantes, por lo que se tuvieron que realizar unas cuantas actuaciones tanto en su diseño como en su ejecución. Es conocido el alto del Puente que sirve como mirador como "el ojo de cabeza de caballo". Una obra faraónica donde trincó bien el amigo Calatraba a costa de unos cuantos golfos que pagaban con el dinero nuestro.