miércoles, 19 de agosto de 2015

Una Cofradía Madre y Maestra.


Una Cofradía muy querida, muy imitada en el buen sentido de la palabra, muy grande por el amor y devoción que despierta.

 Una Cofradía que haga lo que haga siempre estará en el punto de mira de muchos francotiradores de la envidia y el no saber respetar a nada ni a nadie. Cofradía vieja, con esencia y con un señorío humilde que es el de su Barrio, un Barrio que todos los días del año le reza y ampara a la Virgen Macarena con su Hijo el Señor de la Sentencia y a la Virgen del Rosario nanas le cantan a su Niño para que no se despierte de sus brazos.

Una Cofradía muy grande. Pero grande, y no por el número de hermanos como muchos se piensan, no, grande porque ha demostrado traspasar las fronteras con su Esperanza, esa que más de uno nunca perdió a pesar de grandes problemas que  le cayeron en lo alto y siempre estuvieron con sus Titulares, sin abandonarlo en ningún solo momento y ayudando desinteresadamente a su Cofradía, por esto y un millón de cosas más, yo le doy el título aunque muchos discrepen de Madre y Maestra, el de Madre por la verdad que es Ella, La Macarena, y el de Maestra por haber sabido repartir la Esperanza no sólo en Sevilla, sino en el mundo y a mucha honra, ¿ que no?.

Foto ABC.

Así son muchos y muchas.


Haciendo daño voy, haciendo daño vengo...Por el camino yo me entretengo.

El retablo mayor de la Iglesia de San Esteban de Sevilla.


Conserva la Iglesia de San Esteban un bellísimo retablo mayor de 1629, retablo que fue realizado por el artista Luis de Figueroa y se terminó de dorar  diez años después. El retablo está compuesto por un banco, dos cuerpos y ático, siendo su iconografía las escenas de la vida de Jesucristo, los Apóstoles, San Esteban y los Santos Patronos sevillanos.

El conjunto del retablo en sus representaciones pictóricas, excepto las de la calle central, que  están atribuida a los hermanos Miguel y Francisco Polanco, son unas grandísimas pinturas las cuales están atribuidas al maestro Francisco de Zurbarán, siendo las de San Pedro y San Pablo las que con más autoridad se le atribuyen al artista, obras que realizó hacia la 1635. Sean o no las bellísimas pinturas del Maestro Zurbarán, no deja de ser un magnífico retablo por su exquisita composición en su conjunto.

Retablo de la Iglesia de San Esteban.