domingo, 24 de mayo de 2015

Valiente partidito.


Valiente partidito el del Santo José, el Pepe o el PP. Están cayendo en muchos sitios, pero no es suficiente, deberían de caer en TODOS.

A la Aguirre.


A la Aguirre seguro segurón, que le inspira mucho los comentarios del cínico Rouco.

PP.


Hay que tener poca vergüenza como la Aguirre diciendo, que a los votantes les inspire el Espíritu Santo para que voten al PP. Pues mire usted, le voy a contestar, mejor que les inspire el Espíritu Santo a todas las criaturas que no llegan a fin de mes y a todos los niños que pasan hambre, y deje usted al Espíritu Santo para los curas y cardenales, al no ser que sea también político y a usted se le haya presentado BEATONA.

La Pía Unión del Vía Crucis a la Cruz del Campo.


Hace un tiempo me preguntaban sobre el Via-Crucis a la Cruz del Campo de la Pía Unión (no confundir con la fábrica de cerveza), que si cualquiera podría pertenecer a dicha institución. Pues bien, según tengo entendido sí, y además no se establece ningún requisito para pertenecer a la Pía Unión del Vía Crucis a la Cruz del Campo, los que deseen hacerlo adelante, y digo adelante, porque hay muchos que se apuntan hasta un bombardeo, el problema para estos es que como esto es un acto serio y que nada tiene que ver con lo que muchísimos cofrades  buscan. Pues ni intentarán de ir gracias a Dios.

Son miembros de la Pía Unión todos los Hermanos Mayores de Cofradías de Penitencia y Consejeros. Si usted se anima, solo tiene que pasarse por el Consejo de Cofradías y además sin pagar un euro, porque la inscripción es gratis, como salir a la calle o respirar.

Foto ABC.

Siguen.


Aunque el Papa Francisco diga lo que diga y de más ejemplo que muchísimos curas y obispos, estos siguen haciendo lo que les da la gana.

Curiosidades de Papas. El poder papal.


Escribía el historiador Ammiano Marcelino allá por el siglo IV de las reacciones de los hombre por hacerse con el poder papal y decía: No es extraño que para obtener un premio tan importante como es el obispado de Roma,  los hombres compitan con tanto ímpetu y obstinación. Recibir los espléndidos donativos; las principales mujeres de la ciudad; viajar en carroza majestuosas y vestido espléndidamente; sentarse ante una mesa más abundante y lujosa que una mesa imperial; estas son las recompensas de una ambición triunfante mientras un pueblo igual que hoy pasaba hambre.