martes, 20 de diciembre de 2016

El poeta Juan de Salinas.


Fue el padre de Juan de Salinas, Pedro Fernández Salinas, hombre de una buena posición y su madre María de Castro. Tuvieron cuatro hijos, entre estos al poeta Juan de Salinas que nació en Sevilla el 24 Diciembre 1559. Pero cuando el padre de Salinas quedó viudo, se llevó consigo al poeta y a los hermanos a Logroño, donde comenzó Salinas sus estudios cursando latín y enviado luego a Salamanca, dónde estudió cánones y leyes, graduándose de doctor.

Al no ver Salinas futuro en el estudio seglar se decidió por el eclesiástico, haciendo un viaje a Florencia donde residía su hermano y luego a Roma, donde estuvo un tiempo y consiguió del Papa una canonjía en Segovia sirviendo de sacerdote. Tras pasar una grave enfermedad fijó su residencia en Sevilla, la que no veía desde hacía mucho tiempo.

El Cabildo de la ciudad de Sevilla le concedió a Juan de Salinas el cargo de visitador del Arzobispado y administrador del Hospital de San Cosme y San Damián, llamado de Las Budas. Recordar, que Salinas fue todo un amante de las bellas letras desde joven, quien cultivó la poesía como nadie y a la vez demostraba su facilidad para esta. 

Falleció el poeta el 5 de Enero de 1642 a los 83 años de edad en el citado Hospital de San Cosme y San Damián, que seguía ejerciendo el cargo de administrador.

Juan de Padilla .


Juan de Padilla, más conocido por "El Cartujano" que por su nombre fue un gran poeta sevillano, que nació en 1468 y autor de El retablo de Cristo y Los doce triunfos de los doce apóstoles, dos poemas importantísimos de la lengua castellana de fines del siglo XV y principios del XVI.

Perteneció Juan de Padilla a un linaje bastante acomodado de la ciudad, quien desde joven se consagró al estudio y a la edad de veinticinco años canto en un poema las hazañas de don Rodrigo Ponce de León, poema titulado: Laberinto del marqués de Cádiz, siendo impreso en Sevilla por Ugut y Polomo en 1493. Obra dedicada a la duquesa de Arcos. 

Fue Juan de Padilla monje en el Monasterio de la Cartuja, donde paso su vida en soledad entre sus muros y se dedicó en cuerpo y alma al estudio de la contemplacion del Altísimo y a ensalzar sus maravillas. Un poeta de los de verdad, de los que nunca habría que olvidar, "El Cartujano".

Es curioso.


Es curioso, que solo haya gente aburrida a la espera de que uno publique alguna cosilla que otra un poco polémica para saltar como un saltamontes. Es curioso.

Invasión cartaginesa en Sevilla.


Cuando los cartagineses entraron en Sevilla, la batalla fue bastante cruel, teniendo construida los tartesios unas murallas de piedra y barro de gran resistencia para aguantar casi todo. Una batalla que fue cuando por primera vez apareció en España el temido ariete, máquina militar que derribaba las murallas golpeándolas.

Los cartagineses cuando conquistaron Sevilla la volvieron a fortificar, y establecieron en todo el territorio diversos sistemas defensivo. Pero al ser declarada luego la guerra entre Roma y Cartago, Amílcar Barca, quien mandaba las tropas cartaginesas en Sevilla ordenó el reclutamiento de los andaluces, siendo enviados a Zaragoza para quitarse de problemas. 

Marchó Amílcar Barca a Zaragoza, llevando con él a su hija Himilce, a la que dio en matrimonio al general cartaginés Asdrúbal, cuando llegó a la boda la noticia de que Sevilla se había sublevado y pasado a cuchillo la guarnición cartaginesa que Amílcar dejó. Por lo que abandona la boda Amílcar y regresa a Sevilla para combatir y recuperar la ciudad, haciendo prisionero al caudillo andaluz Istolacio y al que luego manda a crucificar (no se andaban como vemos con chiquitas). 

Ya todo tranquilo y establecido en Sevilla, Amílcar Barca parte al norte, donde fundó Barcelona, y dos años tan solo después Sevilla se vuelve a sublevar contra los cartagineses, los que estaban al mando de Galvo.

Los fenicios y los productos sevillanos


Fueron los fenicios los que difundieron por el mundo los productos sevillanos como el vino, cerámica y cobre. Pues ya Estrabón reconocía la calidad de las exportaciones agricolas de Híspalis, de la que dijo: <<De Turdetania se exporta el trigo, aceite y vino>>. 

Hay que tener en cuenta, que en Salónica y en Atenas se han encontrado trozos de ánforas de vino, las que llevan las marcas de los grandes alfareros sevillanos de la época.

Foto de Javi Jiménez.

Primeros pobladores de Sevilla.


Según algunos historiadores, por la modernidad del Suelo de Sevilla hace pensar que esta tierra no estuviera habitada por habitantes en la época paleolítica, por estar el suelo en ese tiempo cubierto por las aguas que formaban parte del Lacus Ligustinu. 

Pero antes del año 1000 a. C., al disminuir el nivel de las aguas se formó una isla (no confundir con Isla Mágica). Esta isla fue aprovechada por un primer pueblo de cazadores y pescadores que construyeron un poblado palafítico, cuyo lugar hoy sería la Cuesta del Rosario, San Isidoro, Abades y una parte de la calle Sierpe, una de las vías más transitadas de la Ciudad.

Sevilla.