domingo, 6 de octubre de 2019

Enchufismo cofrade.


Presentadores de programas cofrades muy sabios y claros. Pero ninguno tienen cojones de decir o exponer en uno de los programas el enchufismo de muchos capillitas en el Ayuntamiento por toda la cara.

El Cristo Flagelado del Convento de las Mínimas.



De estilo barroco es el Cristo Atado a la Columna del Convento de las Mínimas de Triana, el que se encuentra sobre un altar. Esta imagen parece ser de principios del siglo XVIII, por sus rasgos que lo llevan a atribuirlo al taller del maestro Roldán.

Destaca del Cristo Atado a la Columna sus detalles anatómicos como sus piernas separadas, y sobre todo la columna, que es más baja de lo normal y no alta como estamos acostumbrados a verla. Es una lástima que se sepa tan poco de de esta interesantísima imagen.

La Fiesta de los Judas.


Foto de Ismael Castañeda.


La Fiesta de los Judas (esos que abundan en el día a día de nuestra vida) fue una costumbre que se perdió en la Semana Santa el Sábado de Gloria, la que en dicho día se conocía como la Fiesta de los Judas. Se hacía en todos los barrios, pero el que más fama adquirió fue el de San Bernardo, el barrio de los toreros.

Como es normal mucho se preguntarán quién era el Judas. Pues el Judas era un muñeco confeccionado de paja y esparto relleno de trapos donde se figuraba el pecho y espalda de una figura humana, que representaba al traicionero de Jesús. Este se representa con el pecho cubierto de un chaleco y se rellena con trapos y paja los brazos y manos, colocándose en la derecha una bolsa con las treinta monedas y sobre el cuello de la chaqueta  una bolsa de paja, la que hacía de cabeza.

Estos Judas eran sujetados por los vecinos desde los balcones con unas cuerdas antes de las nueve de la mañana, los que quedaban suspendido y los chiquillos armados de palos largos y cañas le iban dando golpes hasta las diez que todo quedaba en calma por el toque de Gloria de la Giralda. Cuando los Judas caían al suelo los chiquillos le daban golpes y pisaban haciéndose algunos con un pie o la cabeza del Judas, que era como un trofeo para ellos. Hoy habría que hacer otra Fiesta de los Judas, pero más veces en el año, y si fuera con nuestros políticos muchísimo mejor que mejor.