martes, 27 de febrero de 2018

Cayetano de Acosta.


Este grandísimo arquitecto, retablista y escultor nació en Portugal en 1711 y falleció en Sevilla en 1780, dejando en la Tierra de María Santísima un enorme patrimonio. Parece ser que llegó a Sevilla nuestro artista hacia 1750, del que se tiene constancia que en 1755 trabajaba en la construcción de la fuente del patio principal y otros trabajos para la Real Fábrica de Tabacos.

Retablo mayor del convento de Santa Rosalía.


Por su abundante producción en Sevilla y de gran calidad, es Cayetano de Acosta uno de los arquitectos retablista y escultor más importantes de su época sin dudarlo en ningún momento. Pues sólo hay que ver su obra para saber la monumentalidad de la misma. Las que ante ellas nos perdemos como si estuviésemos en un bosque, cuyos árboles son hornacinas, columnas y rocallas.

Retablo mayor de la Capillita de San Jorge.


Entre las muchas obras que a Sevilla dejaría el portugués resaltaremos las siguientes: La Fama de la portada principal de la Fábrica de Tabacos, el retablo mayor y otros seis del maravillosos y acogedor convento de Santa Rosalía, encargados por el Arzobispo Francisco de Solís Folch y Cardona por el incendio que sufrió la Iglesia en 1761, siendo hoy una de las Iglesias más bellas de esta Sevilla Oculta.

Retablo mayor de la Iglesia del Divino Salvador .


Pero de entre sus obras, si tuviéramos que elegir a tres, elegiríamos el sublime retablo de la Capillita de San José, el retablo mayor de la Iglesia del Divino Salvador y el retablo de portada de la Capilla Sacramental de esta misma Iglesia. Toda una obra catedralicia la que aquí nos dejó Cayetano de Acosta para poderla admirar y disfrutar, un artista al que Sevilla nunca le podrá agradecer lo suficiente esa magna obra y del sello tan propio que en ella le dejó.

La Virgen de la Granada de la Colegiata de Osuna.


Foto de Wikimedia.


La bellísima Virgen de la Granada se encuentran en un altar de la Capilla de la Colegiata de Osuna de su misma advocación, obra realizada en madera de pino de Flandes, dorada y policromada atribuida al escultor Diego Guillén Ferrant. Artista francés del siglo XVI que se asentó en España.

Se representa a la Virgen de la Granada con el Niño en el brazo izquierdo, llevando en la mano derecha una granada. Mientras que a los pies de la Virgen vemos tres cabezas de querubines, saliendo de la imagen una ráfaga de rayos dorados y alrededor una orla con cabecitas de querubines.

Tiene la curiosidad la Virgen de tener a la altura de su pecho un Sagrario para guardar en él la Eucaristía. Pues hay que recordar, que antiguamente era costumbre de presentar el Sagrario dentro de las imágenes, siendo sin duda alguna, una de las imágenes más interesante que guarda la bellísima Colegiata de Osuna.

La Adoración de los Pastores del Convento de Santa Paula.


Este gran cuadro de la Adoración de los Pastores está atribuido al afamado pintor José de Ribera (1591-1652), donde se deja ver la influencia del grandísimo Caravaggio. Obra que se encuentra en el Museo del magnífico Convento sevillano de Santa Paula.


La pintura de la Adoración de los Pastora pertenece a la primera época del artista, destacando del mismo la luz que emana del Niño y la Virgen, mientras que los pastores salen de la sombra. Esta pintura llegó al Convento de Santa Paula desde la Casa del Infantafo, una pieza importante entre las muchas que atesora el Convento sevillano.