miércoles, 29 de enero de 2020

Cristina de Noruega. La Princesa que vino del frío.

Boda de Felipe y Cristina.


Esta desconocida mujer para muchos se llamaba Cristina, mujer que vino del frío de Noruega, rubia y bastante bella. Precisamente, a Noruega se acercó una embajada castellana en el año 1257 para pactar alianza con el Rey Haakon y conseguir el apoyo de la monarquía noruega a las pretensiones de Alfonso X el Sabio, el que creía tener derecho a ceñirse la corona por parte de su madre, la Reina Beatriz de Suabia.

No consiguió Alfonso X el Imperio, pero si el pacto con el Rey noruego que se firmó con el casamiento de los jóvenes Príncipes de ambas corona. Es por esto, por lo que la princesa Cristina llegó con la embajada castellana a España en 1257. Una vez en España Cristina, Alfonso le mostró a sus hermanos para que decidiera entre ellos a su futuro esposo, siendo el elegido Felipe, arzobispo electo de Sevilla, que para nada tenía mucha vocación y no se lo pensó como se suele decir dos veces en elegir, quien fue un gran cazador de osos, no de cualquier cosa, en fin, cosas de pudientes.

Fueron los esponsales el 6 de Febrero de 1558, renunciando Felipe unos días después a la mitra hispalense para casarse con la bella noruega el 31 de Marzo en la Colegiata de Santa María de Valladolid, pasando la diócesis de Sevilla a manos de Don Remondo, obispo de Segovia.

La estabilidad y felicidad de la pareja duro muy poco. Pues la joven noruega al estar habituada al frío noruego, no pudo con el famoso calor sevillano y murió en 1263. Su cuerpo fue llevado por Felipe a la Colegiata de Covarrubias, donde se encuentra enterrado, en Burgos, de la que él había sido abad. Según una tradición escandinava hay una campana junto al sepulcro de Cristina que asegura, que la joven que la toque encuentra pronto a un novio. Hoy tal como esta el tema de las parejas mejor no tocarla, por si acaso.