viernes, 5 de febrero de 2016

Cofre.


Y lo vuelvo a repetir, de San Gil mi alma es y mi corazón a su Esperanza guardará. Cofre que guarda el mayor de los tesoros, el de su Esperanza y Macarena.

Y dijo aquel.


Y dijo aquel, que es un servidor: moriré en la más absoluta nada, en una nada, que gracias a Ella será en la Esperanza. Una Esperanza, que pocos comprenden y muchos la pregonan, sin saber su significado y perderse en las lenguas venenosas de nuestra vida, que nada tienen que ver con su Esperanza.

Me he dado cuenta.


Me he dado cuenta que soñar con mi Esperanza es solo eso, un sueño, porque lo real es soñarla en todo momento.

No cuento.


No cuento cuentos, simplemente sentimientos.

Y si Dios.

Y si Dios hizo la luz, el Señor del Gran Poder, a Sevilla creó y a la vez la enamoró.

No conocerte.


Y dijo el bohemio: No conocerte fue lo mejor que me ha pasado. Pues todas las cervezas fueron para mi.

Enriquecerse de estúpidos.


Enriquecerse de estúpidos es como comer diariamente comida basura.

El primer periódico de Sevilla.


Siendo la imprenta introducida en Sevilla en el siglo XV, no hubo periódicos (ni revistas por supuesto del cuchicheo) hasta mediados del XVIII, puesto que las clases populares no tenían participación en la cultura (no es nada de extrañar, hoy tampoco tienen ninguna participación).

No sería hasta 1747, cuando aparece el primer periódico, era semanal y titulado La Gaceta de San Hermenegildo, que significó por su acusaciones políticas contra los jesuitas a influir todavía más en la expulsión de la Compañía de Jesús. Periódico, que siendo el primero salió como un toro de Miura, como debe ser y como a mí me gusta.

Sevilla crece.


En el siglo XIX, esa Sevilla que se nos fue, todavía estaba amurallada esta bella Ciudad al igual que en la Reconquista. Pues solo habían crecido algunos arrabales como los de la Carretería, la Macarena, etc. mientras que en el otro lado del río, Triana, también empezaba a notarse su crecimiento.

Y fue  en el siglo XIX, cuando se derribaron las puertas de la muralla y tramos de esta, convirtiéndose los arrabales en barrios de esta, digamos una nueva Sevilla. Para empezar a principios del siglo XX, con motivo de la Exposición Iberoamericana a construirse nuevos barrios para alojar a todos los trabajadores que en la Exposición trabajaban. No siendo su brutal crecimiento hasta después de la Guerra Civil, con muchísimas barriadas como Las Golondrinas, el Plantinar, el Tiro de Línea y otras.

También en Triana, como hemos dicho, se notó bastante su crecimiento a finales del siglo XIX y principios del XX, con barrios como el conocido barrio de León y más tarde las barriadas de Santa Cecilia, el Tardón y la popularísima y famosa de los Remedios (donde le cuesta un piso un ojo de la cara y dos huevos). Para bien o para mal, particularmente nunca entenderé, que por que una ciudad crezca se tenga que atentar contra su patrimonio, nunca lo entenderé, si es verdad que Sevilla creció por entonces por encontrarse en un punto tan estratégico, sí. Pero nunca se tendría que haber derribado las murallas, nunca. Pues eran historia de su pasado y patrimonio de nuestra cultura, una cultura que al igual que hoy muchos se la pasan por los huevos.

La Esperanza.


La Esperanza de nuestra vida depende de la fe de nuestro corazón.

Foto de Ismael Castañeda.

Creer.


No es lo importante creer en la Esperanza, sino como la sentimos y comprendemos.

            Foto de Rafa Delgado.

Creer en Tu Esperanza.


Creer en Tu Esperanza no es gozar de ella, sino saber, que es lo último que se pierde ante esta vida tan falta de Tu Esperanza.

Arde la llama.


Arde la llama de una injusta Sentencia en los ojos de mi Señor, y en la de mi Esperanza, la luz brilla para aliviarle su injusta Sentencia.

     Foto de Grupo Joly y Candau.