lunes, 12 de febrero de 2018

La Virgen del Rosario de los Humeros.



La Virgen del Rosario de estilo barroco tardío se encuentra en la Capilla del mismo nombre de la calle Torneo en Sevilla, también conocida de los Humeros, por los que ahumaban el pescado en el siglo XVIII a las afueras de la ciudad.

Fue realizada la Virgen del Rosario en 1761 por el imaginero Jerónimo Roldán Serrallonga, de la conocida familia de los Roldán, quien fue nieto del Maestro Pedro Roldán. Figura indiscutible para entender el barroco sevillano.

Se presenta a la Virgen de los Humeros sedente con el Niño Jesús de pié sobre su rodillas derecha, y en la mano izquierda un  cetro real de plata. Recogiendo un Rosario que cuelgan de las manos de la Virgen.

 Como curiosidad comentar, que fue la imagen policromada por el pintor Joaquín Cano, seguidor del conocido y gran pintor Juan de Espinal.

El Cristo de la Vera Cruz de Castilleja de Guzmán.


Foto Universidad de Sevilla. Cristo de la Vera Cruz de Castilleja de Guzmán.


En Sevilla hay grandes Crucificados, el problema es que muchos pasan desapercibidos por no encontrarse en la capital cuando ya quisieran muchas parroquias o capillitas tenerlo en su Hermandad. Es el caso del portentoso y uno de los más realistas Crucificado de toda Sevilla, el Cristo de la Vera Cruz de Castilleja de Guzmán (Sevilla), de la Parroquia de San Benito y Santo Domingo de Guzmán.

La maravillosa imagen del Crucificado muerto en la Cruz es de escuela sevillana, de estilo manierista entrando en el barroco. Este Crucificado esta atribuido al clérigo imaginero Juan Gómez hacia 1618, por el gran parecido que tiene con el Cristo de la Vera Cruz de la Campana, siendo el de Castilleja mucho más valioso por como esta realizado.

Como podemos observar en el Crucificado de Castilleja de Juan Gómez, se asemeja a otras obras de Juan Martínez Montañés, estando muchas obras de Gómez influida por las del genio de Alcalá la Real. Si tuviéramos que destacar algo del Crucificado de la Vera Cruz, sería su impresionante sudario, en el que se entrecruzan los pliegues con una maestría que sólo los grandes artistas de la imaginería realizan con tal perfección. Toda una joya, que ya quisiera alguna que otra Hermandad para sacarlo cualquier día de Semana Santa .