martes, 23 de junio de 2015

La Fuente del Arzobispo.


La Fuente del arzobispo estaba próxima al convento de la Trinidad, en un camino que llamaban camino viejo de Córdoba, hoy carretera de Córdoba.

 Dicha Fuente del Arzobispo fue construida según la tradición en tiempos del rey Fernando III, el Santo, existiendo en el lugar la huerta y palacio que el monarca regalo a D. Remondo, su confesor y segundo Arzobispo que tuvo Sevilla después de ser abandonada por los sarracenos.

El arzobispo D. Remondo poseía varios edificios, como una casa en la calle que hoy lleva su nombre, próxima a la Catedral (como verán lo del cardenal Rouco no es nada nuevo), siempre los Obispos, Arzobispo y  Cardenales poseyeron un gran patrimonio. Pero al morir D. Remondo en  1286, la magnífica huerta y el palacio fue casi derruido entero a mediados del siglo XV, por lo que repartido los terrenos, todo desapareció, menos la famosa fuente. Una fuente que de ella se llevó el agua para la Alameda, construyéndose un acueducto y siendo su agua la mejor que se bebía en Sevilla, agua que hasta los médicos la recomendaban a muchos enfermos, acudiendo diariamente gentes de toda clase para tomarla. 

Hoy se podría haber comercializado por alguna empresa con el nombre de agua "La Fuente del Arzobispo", igual que otras marcas que se forran en la actualidad por vendernos algo tan de primera necesidad como es el AGUA.

D. Remondo.

La Macarena.


La Virgen a la que se le habla con el alma cuando el cuerpo queda totalmente en éxtasis y ni siquiera nos damos cuenta. 

La Macarena, la que el mismísimo Dios puso en Sevilla y al tiempo se dio cuenta que perdió su mejor joya, la moza de San Gil. Esperanza de un Barrio que lleva su nombre por bandera y no entiende de política ni de otras cosas que no sea, La Esperanza  Macarena. 

Reina de reinas, Virgen de vírgenes, Esperanza de esperanzas y Macarena. Pero sevillana y de San Gil.

Foto de F. Villapol.

Como la vida misma. La rectitud.


La que día a día pierden los españoles.

La Virgen de la Antigua Iglesia de la Magdalena.


Magnífica es la imagen de la Virgen de la Antigua de la Iglesia de la Magdalena y a la vez muy olvidada por muchos.

 Esta imagen fue la titular de la extinguida Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesus Nazareno y Nuestra Señora de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, una de las Cofradías más señera e importantes del Jueves Santo hasta el siglo XVIII, la cual tuvo Capilla propia en la actual de Monserrat, que antes  pertenecía al convento de San Pablo.

 El Cristo de esta Cofradía es el actual de la Hermandad de la Candelaria, y los bordados que poseyó los lleva la Virgen del Valle  todos los Jueves Santo, siendo los más antiguos de Sevilla que procesionan.

La Virgen de la Antigua se encuentra en la pared frontal del crucero del Evangelio de la Magdalena, obra atribuida al gran escultor Pedro Roldán. Imagen que se halla de rodillas y manos entrelazadas, cabeza elevada y cubierta con manto y rostrillo. Una Virgen que encajaría a la perfección hoy, en un buen palio de cajón.

Como la vida misma. Esconder.


Lo que hacen los políticos y otras instituciones con el dinero del pueblo.

La Capilla de la Hermandad del Calvario en la Magdalena.


La Capilla de la Hermandad del Calvario es la última de la nave de la Epístola de la iglesia de la Magdalena, Capilla que fue anteriormente dedicada a Santo Domingo de Guzmán.

 En el centro del retablo podemos ver al portentoso y uno de los mejores Crucificados de Sevilla, el Cristo del Calvario, obra realizada en 1612 por el imaginero Francisco de Ocampo, que recibe culto junto a la bellísima e inconfundible Dolorosa de la Presentación y San Juan Bautista, obras las dos de Juan de Astorga en el siglo XIX. Y en el ático un relieve  de la entrega del Rosario a Santo Domingo y Santa Catalina de Siena, del siglo XVIII.

Como la vida misma. Terminar.


Palabra imposible de aplicar a la Puta Crisis española.

El retablo mayor de la Iglesia de Santa María Magdalena.


Soberbio retablo el que posee esta maravillosa Iglesia, realizado a principios del siglo XVIII y siendo las esculturas que lo componen atribuida al gran imaginero Pedro Duque Cornejo, exceptuando la titular de la Magdalena que es de Felipe Malo de Molina en 1704.

 El retablo está formado por Banco, dos cuerpos, divididos entre calles y ático, y se sustenta por columnas salomónicas y estipetes, encontrándose en la calle central una hermosa Inmaculada del siglo XVIII de tamaño pequeño y sobre esta la imagen de la Magdalena, que presidió la primitiva Iglesia de la misma advocación, estando sobre ella la imagen de San Pablo y un gran relieve en el ático de la conversión de San Pablo en el camino de Dámaso.

En las calles laterales de este bello retablo podemos ver en el primer cuerpo las imágenes de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís. En el segundo los Papas dominicos Benedicto XI y  Pío V, y en el ático Santa Catalina de Siena y otra religiosa de la Orden. Un retablo, que junto a otros de Sevilla forman una gran colección de la retablística barroca de la época.