martes, 19 de febrero de 2019

La Estación de Córdoba de Sevilla.



La Estación de Córdoba se encuentra situada en la Plaza de Armas de Sevilla, construida por la compañía ferroviaria privada Madrid-Zaragoza-Alicante. Comenzaron las obras en 1899, por un proyecto del ingeniero portugués don José Santos Silva, siendo inaugurada el 18 de Marzo de 1901.

Es el estilo de la Estación Neomudéjar, inspirada en la Mezquita de Tánger y en el archiconocido Patio de los Leones de La Bella Alhambra de Granada (esperemos que un moro no nos la pida). Después de la Guerra Civil la Estación formó parte del patrimonio de Renfe, que tras las reformas que le hizo por el Mundial de 1982 recibió el premio Brunel concedido por la Unión de Ferrocarriles Europeos en dicho año.

Estuvo funcionando como estación hasta el 29 de septiembre de 1990, fecha en la que salió el último tren con destino a Madrid,  cerrando sus puertas al día siguiente pero dejando un trocito más de historia para Sevilla.

El Café del Burrero de Sevilla.



El Café del Burrero estuvo situado en la calle Tarifa entre 1865 y 1880, y el que antes de ser un café cantante fue una Academia de Baile regentada por don Miguel de la Barrera. Para más tarde convertirse en Salón Recreó gestionado por el malagueño don Luis Botella, por lo que durante un tiempo se llamaría Café Botella contando con la colaboración del gran Silverio Franconetti.

Pasado unos años, el señor Botella se fue y Silverio se asoció con don Manuel Ojeada Rodríguez (no confundir con el famoso Bordador) conocido por El Burrero porque se dedicaba a la venta de leche de burra. Pasando dicho café a llamarse Escalerilla y luego Café del Burrero, que llegó a ser nada más y nada menos que el Café más famoso de toda España, y por el que pasaron grandes personajes como la madre de los Gallos, la conocida Grabiela Ortega.

En 1881, el gran Silverio se separó, pero siguió el Burrero en la calle Sierpes hasta principios del siglo XX. Al fallecer Ojeda el Café se cerró. Todo un referente en el arte del cante y baile que la ciudad de Sevilla disfrutó como tantos otros  que tuvo.

La Casa de las Columnas de Triana.



En la archiconocida calle Pureza del barrio de Triana se encuentra la Casa de las Columnas, un edificio que fue sede de la Universidad de Mareantes hasta que se trasladó al bellísimo Palacio de San Telmo. 

Son sus dos fachadas del  siglo XVIII, estando la primera en la calle Pureza y la segunda en la calle Betis mirando al famoso Río Guadalquivir. Destaca de la fachada principal la portada flanqueada por dos columnas toscanas de ladrillo, las que sostienen al balcón central de la misma y en la que podemos leer sobre la puerta una inscripción del año de su construcción, 1780.

Como otros edificios, la Casa de las Columnas se reutilizó como casa de vecinos. Pero al presentar con el tiempo un gran mal estado que amenazaba ruina fue rehabilitada entre 1989 y 1991 por José García Tapial y Juan García Gil.