miércoles, 6 de junio de 2018

La Capilla de los Evangelistas.


La Capilla de los Evangelios de la Catedral sevillana es una muestra más para que este monumental templo sea visitado todas las veces que se pueda, sobre todo por el rico patrimonio que atesoran capillas como esta. La que está cerrada por una reja y sobre esta una vidriera que representa La Resurrección de Lázaro, obra de Arnao de Flandes en 1554, y una en su interior del mismo autor de 1553 con El Nacimiento de Cristo.


A Don Rodrigo de Santillán, Arcediano de Écija se debe la fundación de la Capilla, quien costeó en 1555 las maravillosas pinturas del retablo realizado por el gran pintor Hernando de Esturmio, artista de origen holandés. En el banco del retablo vemos tres pinturas de Santa Catalina con Santa Bárbara, San Sebastián con San Juan Bautista, San Antonio y Santa Justa y Rufina. Mientras que en el primer cuerpo aparece La Misa de San Gregorio en el centro, y en los laterales San Marcos y San Lucas. Y en el centro del segundo cuerpo aparece La Resurrección de Cristo, flanqueada en los laterales por San Juan y San Mateo.


En los muros de la Capilla, también hay varias pinturas de una gran calidad, nunca claro está, comparándolas con las del retablo de Esturmio. Una obra de un valor incalculable por la luminosidad y maestría de los pinceles del artista que más de un Museo desearía tener en su colección. Desde aquí animamos a aquellos que no conozcan esta Capilla, que no duden ni un segundo en visitarla. Merece la pena.

La Capilla de las Doncellas de la Catedral.



La Capilla de las Doncellas es también conocida por la de las Vírgenes, siendo el origen de la misma la Hermandad de las Doncellas, fundada por Micer García de Gibraleón en 1521, la que estaba situada antes en la Capilla de la Asunción. Era su labor la de ayudar y proporcionar dote a las doncellas pobres que carecían de medios para cansarse, hoy ya no hace falta, pues se casan una gran mayoría más por vicio que por amor.

Entre 1488 y 1496 fue construida la Capilla por Juan de Hoces. Su retablo primitivo se perdió por las inclemencias del tiempo, salvándose sólo las pinturas sobre tabla atribuida a Cristóbal de Morales del siglo XVI, las que siguen en el retablo actual. Retablo que está sobre una tribuna y en cuya parte inferior hay varios utensilios litúrgicos. Realizó este retablo José de Rivera en 1771, y lo doró Fernando de Cáceres, encontrándose en la hornacina central La Anunciación, y en el banco y calles laterales las tablas de Cristóbal de Morales antes citadas con un Calvario en el ático flanqueado por San Ambrosio y San Agustín.

En la misma Capilla vemos una interesante imagen de la Inmaculada, que es conocida como la de los Canónigos, atribuida al afamado imaginero Cristóbal Ramos y un curioso archivo de la Hermandad de las Doncellas. Y para terminar este recorrido por esta interesante Capilla destacamos su reja, obra en 1579 por Pedro Delgado y labrada por sus dos caras, en la que vemos en la parte superior a la Virgen de la Caridad acogiendo bajo su manto a las doncellas, toda una joya del renacimiento, como también una vidriera situada sobre la Capilla de Arnao de Flandes, de 1554, en la que aparece La Magdalena y otra en el interior  de Arnao de Vergara de 1534, que representa a la Virgen de la Misericordia amparando a las Doncellas. Una Capilla, que como tantas otras de esta Catedral son dignas de ver y de estudiar.