miércoles, 2 de mayo de 2018

La ignorancia.

La ignorancia.

Dijo William Shakespeare; que la ignorancia hace creer en Dios. No solo en Dios, sino en políticos, en maestros desagradables y pocos preparado para ejercer esa carrera que es más vocacional que otra cosa, en oenegés que no dan absolutamente nada pero nos la venden del carajo, en curas que van de bueno y los que verdaderamente son peores que el Diablo, amigo íntimo de muchos de estos, y así podríamos estar hasta pasado mañana.

La ignorancia es tan antigua como el hombre, hay muchos que no la llevan por compañera y otros que si, presumiendo de ella como si de algo bueno se tratase. De estos últimos hay tela en España, y no se crean que son gente normales. No, para nada, son los que nos gobiernan y gentuzas por el estilo colocados a dedo sin saber siquiera la regla de tres. Pero ni la de dos, ni la de uno. No se dejen engañar.

Y escribiendo de la ignorancia, palabra que se puede identificar muy bien con esta España en la que vivimos llena de ignorantes. Me viene a mi memoria la frase del genial Andaluz y sevillano Don Antonio Machado; Todo lo que se ignora, se desprecia. Que verdad más grande, y que frase mas célebre para esta Nación convertida por los del poder en un puticlub y cloaca de la corrupción, donde mientras que la Justicia sigue dormida sin actuar un montón de golfos putañeros se llevan sin dar un palo al agua el dinero de un pueblo trabajador, pero esclavizado de impuestos democráticos, si, muy democráticos.

Víctimas.


Muchas víctimas están saliendo menos las que tienen que salir. Que son esas la que lo estan pasando mal por no llegar a fin de mes o no poderle dar a sus hijos ni siquiera un trozo de pan, porque están en el paro o simplemente porque no cobran absolutamente nada, pero si algunos inmigrantes por la cara.

El paso de la Soledad de San Buenaventura.


Foto ABC.


Fue el 28 de Noviembre de 1954, cuando la Junta de Gobierno mostró el proyecto del gran orfebre Emilio García Armenta para un nuevo paso, que abrió suscripciones para financiarlo. Acordando el Cabildo estudiar todos los proyectos que se presentarán antes de decidir uno.

 El proyecto ganador fue el que presentó Emilio García Armenta el 12 de Enero de 1955, estrenando nuevo paso la Hermandad de la Soledad en 1957. La talla del paso fue realizada por el afamado Manuel Guzmán Bejarano, cuyo diseño de Armenta mezclaba aplicaciones, casetones, relieves y columnas de plata con madera en color caoba.

Tardó en realizarse el paso nada más y nada menos que veintidós años. Pues no era como hoy que algunas Hermandades te lo hacen en un periquete. Este paso que es el actual, es de estilo neorrenacentista, de líneas rectas con casetones donde se colocan carteras grandes y otras pequeñas, que representan detalles de la Pasión y de la vida de la Virgen. Formando junto a la bellísima Virgen de la Soledad de San Buenaventura un conjunto bastante armonioso.

La Virgen de la Soledad de la Algaba que quiso la Hermandad de la Soledad de San Buenaventura.


Sería en 1849, cuando la antigua Hermandad del la Cruz del Caño Quebrado quiso adquirir una Dolorosa para procesionar con ella por las calles de Sevilla. Por lo que solicitaron la Virgen que se encontraba en el Convento de San Francisco de la La Algaba, que decían que la Iglesia estaba en muy mal estado y cerrada al culto. Contestando al momento el cura de la Iglesia, que no era así y negando que su templo estaba en ruinas.

Virgen de la Soledad de la Algaba.


Por la negativa del cura de la Algaba, la Hermandad sevillana de la Soledad de San Buenaventura encargó al imaginero Grabiel de Astoga la bellísima Dolorosa, la que hoy disfrutamos todos los Viernes Santo. Quedando en la Algaba la Dolorosa del siglo XVII, de autor anónimo y con la advocación de la Soledad en su casa.

La Carretería ante Alfonso XIII.


Fue en 1930, cuando por la Exposición Iberoamericana el Rey Alfonso XIII visita Sevilla, el que participaría en la procesión de las Cigarreras el Jueves Santo y el Santo Entierro.


En esta curiosa foto vemos al monarca ocupando la presidencia de los palcos de la Plaza de San Francisco, y a la Hermandad de la Carretería. Si nos fijamos bien se ve al Rey saludando al impresionante siempre misterio de la Corporación del Viernes Santo, con varias mujeres de la familia Real vestidas de luto y tocadas con la mantilla españolas, la que cada vez se ve menos, encontrándose el paso casi girado a Alfonso XIII.