martes, 8 de julio de 2014

Un día como hoy.Gran Poder.


Un día  como hoy 9 de Julio de 1958, hay Cabildo extraordinario en la Hermandad del Gran Poder, que acuerda comprar la antigua Jefatura de Obras Públicas para la construcción de la Capilla.

Frases Cofrades.


Ningún tonto enterao en una Cofradía ha conseguido sacarla solo.

Frases Cofrades.


Un cofrade sin medalla es como un tabanco sin manzanilla.

Frases Cofrades.


No hay mejor Sonido Celestial, que el que hacen unas Bambalinas.


Frases Cofrades.


El que abandona una cofradía en su Estación de Penitencia no quiere decir nada, como muchos cerdos piensan y mal, simplemente se ha puesto malo.

Frases Cofrades.


Apuntarse a una cofradía sin saber aguantar a nadie, sin saber escuchar tonterías y sin saber decir en  algunas ocasiones mentiras es como tirarse a una piscina vacía.

Frases Cofrades.


Se puede dejar de ir a una Hermandad, dejar de ir, pero nunca dejarse a uno mismo.

Frases Cofrades.


Puede ser un gran cofrade lo mismo el que va por su Cofradía e igual que el que no va, por no entender a tantos sabios juntos.

Fotos con garabatos.


Estoy hasta los huevos de ver archivos de este, de tal y patatín...patatín  en fotos antiguas. Si no saben el autor déjenla tal como está, no la toquen. Pero si viene acompañada con la firma de su autor no se la borren, no ganan nada con esto, sólo ser un estúpido más de los tantos que hay en las redes sociales. 

Estoy asustado de tantos coleccionistas de fotos jeje...que encima tienen la desfachatez de creerse que poseen un archivo, cuando lo único que tienen son fotos con garabatos.

El monumento de Fernando III “El Santo” gracias a Isabel II.


Estando de alcalde de Sevilla don José García de Vinuesa, se consiguió gracias al empeño que el mismo puso en ello, que el Ayuntamiento acordara erigir  un monumento a la Reina Isabel II como recuerdo al amor que tenía por Sevilla. Dicen que la Reina de una forma muy educada no quizo recibir este honor de que le levantaran una estatua en Sevilla, alegando que no era partidaria de tener monumentos mientras vivía, pero sí dijo que para ella sería muy importante que se hiciera por sus méritos y amor a Sevilla a su antepasado el rey Fernando III,“El Santo ”, toda una lección que podrían aprender más de un capullo.

Por la proclamación de la I República y la caída de la Monarquía hasta de la misma Reina Isabel II, el proyecto del monumento pasó al mayor de los olvidos hasta 1915, que es cuando el Ayuntamiento de Sevilla aprobó definitivamente la realización del mismo. Encargándose de la ejecución el arquitecto Juan Talavera y Heredia, que presentó un proyecto bastante original. 

Los escultores que se encargaron de hacer las estatuas de este monumento fueron seleccionados por concurso, realizando al  Rey Fernando, Joaquín Bilbao, a Alfonso X el Sabio, Enrique Pérez Comendador, a Don Remondo, Adolfo López Rodríguez, a Garci Pérez de Vargas, Agustín Sánchez Cid y al Almirante Bonifaz José Lafita Díaz.  Este monumento se inauguró  el 15 de Agosto de 1924, día de la Virgen de los Reyes.

El monumento a Murillo.


Fue la Academia de Bellas Artes de Sevilla quien adoptó en 1847 el acuerdo de erigir un monumento al ilustre sevillano Bartolomé Esteban Murillo, como reconocimiento público a su categoría de artista y no como muchos hoy. Pensando inaugurarlo en 1860, que se cumplía el segundo centenario de la fundación de la Academia por el mismo. 

Sería elegido como sitio para su colocación la plaza de Santa Cruz, por estar en ella la Iglesia que fue derruida y en la cual estuvo enterrado el artista. Nombrándose  una comisión en la que estaban representadas instituciones culturales y organismos público, que designaron como  presidente de la misma al Duque de Rivas, siendo el sitio elegido para dicho monumento la Plaza del Museo.

El pedestal del monumento fue  realizado por don Demetrio de los ríos y la estatua por el escultor Sabino Medina, que fue elegido en el concurso de artistas previamente que se había convocado. Quedó inaugurado el día 1 de enero de 1864.

El Cristo de los Mulatos.


El Cristo de los Mulatos, hoy Cristo del Calvario se encuentra en la Parroquia de la Magdalena y hace Estación de Penitencia todas las Madrugá del Viernes Santo.

Este Cristo fue encargado al escultor jiennense Francisco de Ocampo y Felguera en el año 1611 por D. Gaspar de Torquemada para su instalación en su capilla de la Iglesia de San Ildelfonso. Inspirándose Francisco de Ocampo en su ejecución en el Cristo de la Clemencia de Juan Martínez Montañés que se encuentra en la Sacristía de la Catedral sevillana.

En 1794, como consecuencia de tener que desalojarse la Iglesia de todas sus pertenencias por derribo de la misma, el Cristo del Calvario fue trasladado a una casa particular de la calle Caballeriza. De donde pasó a la llamada Escuela de Cristo por venta de la Iglesia de San Ildelfonso, para reintegrarse las deudas de la Hermandad de los Mulatos a la que pertenecía la imagen, siendo formalizada la venta en 1799, que se pagó 1800 reales, cuando años más tarde y restaurada la iglesia de San Ildefonso su párroco D.Mateos de Espinosa reclamó a la Escuela de Cristo la devolución del Crucificado, el cual se basó que tenía mucha devoción en la feligresía.

Los hermanos de la escuela de Cristo se negaron a la devolución, por lo que se entabló un largo pleito que terminó con la devolución del Cristo a San Ildelfonso el 14 de abril de 1811. El Cristo del Calvario es sin duda uno de los más logrados de la Semana Santa sevillana, el que al verlo por las calles es recogerse en el más absoluto silencio, ese que muchas veces necesitamos en esta ruidosa vida.

El Cristo de los Calices.


Dentro de la gran catedral sevillana se encuentran infinidades de obras maestras, entre las que cabe destacar un Crucificado con la advocación de Cristo de la Clemencia, más conocido por el de los Cálices, obra del jiennense escultor Juan  Martínez Montañés, que está en la capilla del lado de la Epístola. 

Fue el Arcediano de Carmona Mateo Vázquez de Leca, quien  encargo en el año 1603 la imagen de un Crucificado que tuviera su mirada de misericordia, compasión y perdón hacia todo aquel que se pusiera ante él para rezar. Esta imagen la contrató Vázquez de Leca para colocarla en un altar de la capilla privada que tenía en su casa de la collación de San Nicolás, quien llevó una vida silenciosa  y llena de escándalos, del que dice la leyenda, que se convirtió milagrosamente en 1602, después de asistir a una procesión del Corpus, que fue cuando le quitó a una mujer el manto que cubría su rostro delante de la Capilla de la Virgen de los Reyes y se encontró con la sorpresa de que era un esqueleto, es entonces cuando se confesó ante un sacerdote y su vida dio un cambio radical, dedicándose a la oración y a la contemplación.

El Cristo de los cálices fue llevado el 24 de septiembre de 1614 desde la casa del Arcediano a la Cartuja, según donación efectuada por él mismo y de allí a la Sacristía de los Cálices de la Catedral. Siendo este Cristo según grandes historiadores una de las representaciones más perfecta por su equilibrio y anatomía de toda Sevilla y el arte cristiano.

El Convento de Santa María de Jesús.


Este convento se encuentra situado en la calle Águilas y fue fundado por los Condes de Gelves en el año 1502, estando ubicado en unas casas situadas en la collación  de San Esteban que se compraron a la Condesa de Haro. Para la fundación del convento vino desde Santa Isabel de Córdoba doña María de Villaseca, fundadora del mismo y que estaba considerada como mujer de gran formación religiosa.

El retablo mayor mayor de la iglesia está formado por un cuerpo con tres calle y un ático que es una verdadera joya arquitectónica, construido por el ensamblador cordobés Cristóbal de Guadix, habiendo sido realizadas algunas de las imágenes que lo conforman por Pedro Roldán. Junto al retablo mayor está situada la imagen de un hermoso Nazareno realizado por Juan de Mesa, el cual presidió el primer via crucis de la segunda época desde la Casa de Pilatos, dirigiéndose al templete de la Cruz del Campo, que se celebró el primer Viernes de la Cuaresma del año 1957, siendo digno también de destacar los retablo de San Andrés y San Antonio de Pauda, fechado en los siglos XVII y XVIII, atribuido este último a la escultora Luisa Roldán.

 En este convento se da culto a San Pancracio, obra moderna pero muy venerada por el pueblo sevillano y ante la que se postran todos los Lunes del año para rezar.