lunes, 30 de septiembre de 2019

La grandeza de la Catedral sevillana.



Siempre he dicho, que la Catedral de Sevilla es mundo. Palabras que dijo el gran Azorín y que no se equivocó, porque es más de un mundo, para que lo entendamos bien, barios mundos por todo lo que atesora entre sus muros. Y si no se lo creen visítenla. Pero sin prisas y fíjense en sus miles y miles de detalles, los que uno a uno nos explican algo.


Y de Azorín nos vamos con Teófilo Gautier, quién dijo de la Catedral sevillana que era una «Montaña Hueca», o que «haría falta un año entero para visitarla a fondo, y aún así no se habría visto en todo sus detalles». Totalmente de acuerdo con Gautier, es imposible en un año de conocer a esta Giganta como es la Catedral sevillana, la que sigue sorprendiendo a extranjeros y españoles a diario cuando la visitan y se pierden en su mundo.


También hay que recordar las famosas palabras que dijo en el siglo XIX, el inglés George Borrow,  conocido como Don Jorgito, quién fue vendedor de Biblias  y el que hizo un libro llamado la Biblia en España, en el que dice lo siguiente al ver la Catedral de Sevilla después de la Catedral de Notre Dame de París: «Casi mezquina y sin importancia y más parecida a una casa consistorial que a un templo del Eterno». Las comparaciones son odiosas. Pero aquí lo deja claro Don Jorgito, que con la de Sevilla nada tiene que hacer la de Notre Dame, por eso nunca comprenderé que haya gente aquí, que le den más bombo a algo de fuera cuando aquí lo tenemos y a la mano.