miércoles, 28 de septiembre de 2016

Sigo sin olvidarme.


Sigo sin olvidarme de un día que Tú sabes que me enamoraste y me llevaste para siempre a Tu Esperanza. Todavía recuerdo Macarena de Cebrían al fondo, y no sé si lloraba por dentro o mi alma por fuera ante tanta Esperanza.

El incienso.


El incienso es una resina aromática, en grano o polvo, que se quema en algunas liturgias. 

No hay que olvidarse que cuando mejor huele el incienso es delante de un paso en Semana Santa.

El escudo benedictino.


La Orden de San Benito (benedictinos) usa hábito y escapulario negro, conociéndose como los monjes negros (vamos ni que fueran nuestros políticos).

El primer escudo benedictino representaba a la Cruz  sobre tres montes y al pie la palabra <<PAX>>.

Si siguiéramos.


Si siguiéramos los pasos de Santa Ángela de la Cruz y un servidor el primero, todo sería muy diferente.

Mi perfil.


Si es verdad que publico historias de Santos, Cristos, Vírgenes y más de una crítica. Pero en mi perfil está un servidor no un Santo y tras él escondido un cobarde.

Me dijo una monja.


Me dijo hace tiempo una monja muy amiga mía, que nunca creyera nada de alguien que habla mal del otro hasta que no escuche al criticado o vea con mis propios ojos la verdad de uno o del otro. No se equivocó Sor Teresa.

Confianza.


Si usted es imbécil o tonto, no pretenda meterse la confianza de alguien en su bolsillo. La confianza es una palabra muy grande, tan grande que no se le da a cualquiera, aunque te rían las gracias.

La Virgen del Buen Suceso o del Remolino de los Corrales.


La Patrona de los Corrales no es una imagen en madera como estamos acostumbrados a ver, es una imagen pintada en un lienzo con la advocación de Virgen del Buen Suceso o del Remolino. Esta pintura fue casi destruida en la maldita Guerra Civil, pero gracias a una vecina del pueblo se pudo salvar un fragmento que correspondía a los rostros de la Virgen y el Niño, a partir del cual fue reconstruida la pintura primitiva.

Cuenta una antigua leyenda, que un corraleño y un hijo que tenía muy travieso estaban trabajando en el campo cuando el padre enfadado por las travesuras del niño le grito:"¡ Que te lleve un remolino!" Inmediatamente vino un fuerte viento que arrastró al pequeño y lo elevó por encima del suelo. 

El padre arrepentido pidió a la Virgen del Buen Suceso que salvará a su hijo, y al momento el niño volvió a tierra sin daño alguno y asegurando que vio a la Virgen en el centro del remolino, de ahí conocida también como Virgen del Remolino.

Tanto el padre como el hijo se dirigieron a un taller de imaginería y pintura en Antequera, para ver si podían encontrar el rostro de la Virgen que el pequeño vio en alguna talla o pintura. Le enseñaron muchas tallas, pero ninguna se correspondía a la Virgen del Remolino y cuando ya se iban, el pequeño observo un cuadro con el rostro donde reconoció a la Madre de Dios. Al no saber los artistas que se encontraban en el taller de quien era ni como había llegado allí se lo dieron amablemente.

El lunar de Nuestra Señora de Guaditoca de Guadalcanal.


Nuestra Señora de Guaditoca es obra de Antonio Illanes Rodríguez, la que sustituye a la antigua imagen perdida en la guerra.

 Esta Virgen es la Patrona de Guadalcanal, y se encuentra en la Ermita de su misma advocación a unos once kilómetros del pueblo.
Cuenta una leyenda, que hace muchísimo tiempo un joven pastor cuidaba un rebaño cerca del lugar donde hoy está la Ermita de Guaditoca.

 El pastor una mañana encontró una muñeca de trapo y guardo en su zurrón. Cuando llego a su casa comprobó muy sorprendido que había desaparecido. Al día siguiente le volvió a ocurrir lo mismo, y al tercero decidió coser la muñeca al zurrón. Al hacerlo se le apareció la Virgen junto al río, mojando el agua la toca que la cubría, de ahí parece ser que procede la advocación de la Patrona.

Es curiosísimo y digno de destacar el lunar junto a la boca que siempre ha mostrado la Virgen. Contándose que el lunar es una de las señales que le quedó tras coser el pastor al zurrón. Una vez más nos damos cuenta que todo está en la historia y en el arte donde tiene que estar, y siempre con una explicación.