miércoles, 11 de noviembre de 2015

El pintor Francisco López .


Nació Francisco López Caro en Sevilla en 1598 y falleció 1661, pintor muy poco conocido que se formó en el taller de Francisco Pacheco, donde conoció y se hizo amigo del genio de la pintura española Velázquez.

Parece ser, que Francisco López al conocer a Velázquez se inclinó bastante a su estilo. Pero sin alcanzar nunca su maestría claro está, pudiéndose ver en una de sus obras, la única firmada por el pintor el Niño en la Cocina, obra que estaba en una colección particular y en el  2015 entró a formar parte del maravilloso Museo del Prado, primera pinacoteca de España por donación de Plácido Aragón.

El cuadro representa a un niño pícaro en una cocina entre cacharros y pieza de caza, muy parecido a los bodegones de Velázquez sin tener nada que ver. En la foto podemos ver claramente como se deja llevar por el estilo de su amigo Velázquez, sobre todo en los trazos de la pintura y en los colores. Dos sevillanos pintores, muy buenos. Pero muy diferentes a la vez, uno se puede decir que copiaba y el otro era el Dios de la Pintura, el pintor del aire.

San Ildefonso en la Iglesia de San Ildefonso.


Se encuentra en la cabecera de la nave de la Epístola de de la Iglesia de San Ildelfonso un grupo escultórico, el cual está presidido por la Imposición de la Casulla a San Ildelfonso del siglo XIII.

 Este grupo está formado por varias imágenes como: La Virgen, entregando la prenda liturgica a San Ildefonso, quién se encuentra arrodillado recibiéndola, un Ángel mancebo y varios querubines sujetando el baculo y la mitra.

La mierda.


La mierda huele cuando uno se acerca. Por eso a muchos y a muchas hay que mantenerlos lejos, para no olerla.

Arte.


Creo que en el arte pasa como en la vida misma, que si no tienes un buen padrino te comen las moscas, aunque uno sea muy bueno. Pues a diario se ve, que grandes imagineros como pintores caen en el olvido por no pelotear como otros a gentuzas de mierda .

Un poco de historia sobre la Hermandad del Dulce Nombre .


La clásica y maravillosa Cofradía del Dulce Nombre llega a nuestros días por el resultado de la primitiva fusión de otras tres de siglos atrás, siendo una la Hermandad de la Bofetada que le dieron a Nuestro Divino Redentor (la que hoy habría que dársela a más de un cofrade y no me pregunten), fundada a finales del siglo XVI, en el convento Casa Grande de la Merced, la cual se instituyó como Cofradía para realizar estación de penitencia en Semana Santa.

En el mismo templo de esta Cofradía radicaba otra titulada del Dulce Nombre de María y Mayor Dolor de Cristo, la cual se había fundado en San Bartolomé como Hermandad de luz y gloria, transformándose en Cofradía de penitencia y fusionándose ambas llamándose de la Bofetada que dieron a Cristo en casa de Anás,  Mayor Dolor de Nuestro Señor Jesucristo y Dulce Nombre de María, preciosa advocación. Y la tercera en fusionarse nada tenía que ver con una Cofradía de penitencia. Pues era de carácter benéfico y se denominaba la de los <<Niños Perdidos>>, fundada por Fray Diego Calahorrano,  fraile dominico hacia 1585.

Consistía sus fines en a coger a criaturitas huérfanas y desamparadas para vestir  y darle una educación, fusionándose con la del Dulce Nombre en 1666 (para que vean que los tres seis número de la Bestia no siempre traen desgracias) en la casa asilo de la calle del Naranjo, que la Hermandad del Dulce Nombre se trasladó.

A finales del siglo XVIII, la Hermandad se extinguió y sus imágenes fueron depositadas en el Beaterio de la Santísima Trinidad. Fue en 1919, por un grupo de cofrades que querían restaurar la Cofradía cuando les fueron aprobadas las Reglas en Noviembre por el Cardenal Almaraz, estableciéndose su salida procesional el Martes Santo y efectuando su primera salida al año siguiente desde la Iglesia de San Marcos con las antiguas imágenes de la Cofradía  extinguida, en la que el Señor aparecía solo en el paso de las Siete Palabras y la Virgen con un paso que casi todos los enseres eran de la Hermandad de los Gitanos. 

Como curiosidad comentar, que el paso de palio de la Virgen del Dulce Nombre está considerado como uno de los más hermosos de Sevilla, conocido como la "Gracia Sevillana",  y que participo en la Exposición  Mariana que se celebró en Sevilla con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, siendo la Virgen Patrona de los graduados sociales.

Foto ABC.


  

Un poco de Historia sobre la Hermandad de los Negritos.


Fue por el año de 1393, cuando el Cardenal Gonzalo de Mena y Roelas fundó un hospital que se llamó Nuestra Señora de los Reyes, hospital para atender a los esclavos cuando ya no podían hacer nada o enfermaban y eran abandonados a la suerte de Dios.

Se situó dicho hospital a extramuros con una pequeñita Capilla, huerta y cementerio propio en el cual radicaba una hermandad de luz bajo la misma advocación para atender al culto. En el siglo XV, el hospital paso a llamarse de Nuestra Señora de los Ángeles, Hermandad que aglutino a los negros acudiendo a los necesitados como a miembros más destacado como el conocido Conde negro Juan de Valladolid, portero de cámara de los Reyes Católicos y nombrado juez y mayoral de los negros.

Se hizo Cofradía a mediados del siglo XVI, aprobándose sus Reglas en 1558 y estableciendo su salida procesional el Jueves Santo. Reglas que admitían en la Cofradía no solo a negros, sino también a mulatos e indios autorizándose a las mujeres a procesionar (como ven el tema de las mujeres no es nuevo ni invento de hoy, solo hay que informarse).

Curiosa fue  la prohibición a primeros del siglo XVII que le prohibía salir, por lo que la Hermandad acudió al Papa Urbano VIII, quien les aprobó las Reglas en 1625 mediante la Bula In Supremo Apostolice Dignitates y sin tomates, siendo la única Cofradía que tiene sus reglas aprobadas por un Papa. También son curiosas las Reglas aprobadas en 1730,  en la que la Real Maestranza se comprometía a darle un trato preferente acompañando a la Virgen, la cual estableció una curiosísima costumbre de celebrar en Agosto una carrera de gansos delante de la Capilla, durando hasta primeros  del siglo XIX.

Y antes de terminar, como curiosidad también comentar, que fue en el siglo XIX, cuando la Hermandad de los Negros empezó a admitir a hermanos de raza blanca. Sin olvidarnos que su Capilla la deben al caballero veinticuatro Juan de Vargas Sotomayor, que  en 1604 cedió a la corporación tres casas frontera a San Roque.