miércoles, 14 de febrero de 2018

Ligar por las redes sociales.


Ligar por las redes sociales es como meter la polla en el mar para encontrar a una sirena.

In ictu oculi de Valdés Leal .



Representa esta obra de arte y una de las mejores sin discusión del arte barroco el In ictu oculi ( En un abrir y cerrar de ojos ), la figura de la temida muerte, que con su guadaña aplasta los despojos desordenados de todo lo que cuenta en este mundo: una tiara, una corona, libros de ciencia, ricos vestidos etc. Lo que nos quiere decir que todo se quedará aquí después la muerte. Ya saben que nada se llevarán, sean menos cabrones.

Sólo con la pintura del In ictu oculi se podría abrir un Museo, por la magnífica composición de la obra, la cual merece ser visitada una y mil veces por las grandes y únicas pinceladas que le dio su autor, Juan de Valdés Leal, todo un genio del tenebrismo. Todavía me sorprendo, cuando suelo hablar de la obra a gente con carrera y me dicen que no la conocen, pero que les gustan la pintura. Manda...

Cultura en las Hermandades.


Sigo pensando y creyendo, que la cultura en las Hermandades no importa un CARAJO. Pero si el critiqueo e inventar lo que ya está inventado.

Miguel de Mañara leyendo las Reglas de la Caridad de Valdés Leal .



Este cuadro representando a Don Miguel de Mañara leyendo las Reglas de la Caridad se encuentra en el Hospital de la Caridad de sevilla, obra del gran pintor cordobés Juan de Valdés Leal en 1681.

Como se aprecia en la foto, vemos a Miguel de Mañara leyendo las Reglas de la Caridad. Una pintura con tonos muy oscuros y como dirían en Cuarto Milenio, muy enigmática por el niño que en la escena aparece, del que nada se sabe. Otra obra de arte más, que Sevilla aún sigue conservando para todos aquellos amantes del arte.

El San Fernando de Murillo de la Catedral de Sevilla.

San Fernando de Murillo.


Hablar de Murillo es hablar de arte, un arte que creo como nadie con esos mágicos pinceles llenos de dulzura. Como vemos en el bellísimo San Fernando de la Catedral de Sevilla, una de las mejores representaciones del Santo en la historia de la pintura.

El retrato de Fernando III, el Santo, fue pintado en 1671 por el genio de Bartolomé Esteban Murillo, obra de una grandísima expresión en el rostro del Rey con sus ojos vueltos hacia el cielo que parecen salirse de la pintura. Tan genial es este retrato, que es todo un referente en la iconografía del Santo.

Se representa al Rey Fernando III con capa, espada y bola del mundo, destacando de la obra la maravillosa mano que coge la espada, de una perfección tal, que entran ganas de acariciarla.

El San Felipe Neri de la Iglesia de San Alberto.


En un retablo de estilo neoclásico del siglo XIX, en el lado de la Epístola de la Iglesia de San Alberto de Sevilla se encuentra la interesante imagen de San Felipe Neri, obra atribuida al maestro Pedro Roldán.

Tiene San Felipe Neri un relicario en el pecho, con una gran expresión que sólo los grandes artistas del barroco supieron dar a la imaginería, Santo que fue traído a la Iglesia de San Alberto desde el antiguo convento de los padres filipenses. En dicho retablo está el Santo escoltado por las imágenes de San Pedro y San Pablo, obras del siglo XVIII, y en el ático un bello Calvario atribuido al pintor sevillano Virgilio Mattoni.

De imágenes interesantísima como esta de San Felipe Neri en Sevilla hay muchísimas, pero lamentablemente en el olvido de una sociedad que por día va más de prisa.


El Sagrario del retablo mayor de la Catedral de Sevilla.



Nos encontramos ante una de las piezas de orfebrería más importante de Sevilla como de España, el magnífico Sagrario de plata y algunas zonas sobredorada del retablo mayor de la Catedral sevillana, obra del afamado orfebre Francisco de Alfaro de finales del siglo XVI, quien fue nombrado Platero de la Catedral.

Es el Sagrario semiovalado una pieza podríamos decir única en este estilo. Pues hay que recordar, que es la primera vez que en España se introduce las columnas salomónica, las que luego se introducirá en muchísimos grandes retablos. Sólo por su historia ya es merecedor de estar en el mejor de los Museos, toda una pieza de un incalculable valor.

Se compone el Sagrario de dos templetes superpuesto; el superior representa el arca del propiciatorio con los serafines custodiándola, en la puerta del Sagrario la escena de la caída del maná desde el cielo, en el ático el Padre Eterno y en los intercolumnios los profetas Zacaría, Ezequiel, Joel, Malaquias, Isaías y Jeremías, siendo la peana donde se asienta del platero Luis de Acosta de finales del siglo XVII. Toda una joya dentro de otra joya como es toda la Catedral de Sevilla.