martes, 13 de agosto de 2019

El manto de Joaquín Díaz de la Amargura de Sevilla.


La Virgen de la Amargura de Sevilla con el manto de Joaquín Díaz.

El maravilloso manto de Joaquín Díaz.

Antes de empezar a describir esta joya de manto, comentar que el 26 de Marzo de 1893 en la Plaza de la Constitución, actualmente de San Francisco de Sevilla, cuando procesionaba la Virgen de la Amargura con dicho manto una de las velas provocó un inesperado incendio que llegó a quemar una parte de dicho manto.

El maravilloso manto fue bordado por el bordador Joaquín Díaz en 1890 para la sublime Dolorosa de la Amargura de Sevilla. Manto que se realizó en oro sobre terciopelo negro, y en estilo romántico siguiendo un  dibujo asimétrico con grandes hojas de acanto que cubren toda la superficie.

Sería tras el incendio del manto, cuando el afamado Juan Manuel Rodríguez Ojeda lo compra a la Corporación sevillana para él mismo arreglar sus desperfectos, vendiéndolo en 1905 a la Hermandad del Amor para su Virgen del Socorro, hasta que en 1929 con motivo de la Exposición Mariana  que tuvo lugar en la Iglesia del Salvador es pasado a terciopelo azul para ser expuesto junto al paso de la Dolorosa en la Exposición.

Pasó el tiempo, y a los nueve año la Cofradía del Amor al hacer reforma de sus pasos lo vendió a la Hermandad de Jesús Nazareno de Bollullos Par del Condado, luciéndolo su Virgen del Pasmo. Donde la Corporación onubense recorre las calles cada Madrugada del Viernes Santo. Se da el caso de que el manto lo tuvieron que recortar por las dimensiones inferiores del Palio, aprovechando lo que sobró para hacer un Simpedado Concepcionista. Hoy Sevilla ya no disfrutará más de esta joya, como tantas otras que no supo conservar.

Las bambalinas de la Virgen de Gracia y Esperanza en Huelva.


Virgen de la Esperanza de Huelva.

Estas curiosas banbalinas fueron bordadas en hilo de oro sobre terciopelo verde y malla por las Madres Trinitarias de Sevilla en 1940, para la  Virgen de Gracia y Esperanza de la popular Cofradía de San Roque.

Fueron las bambalinas adquiridas a la Corporación sevillana del Domingo de Ramos por la Cofradía de Huelva de la Esperanza, las que fueron pasadas y restauradas por los talleres de Fernández y Enríquez de la localidad sevillana de Brenes.