lunes, 28 de septiembre de 2015

La Inmaculada y Santa Clara de Remesal del Convento de Santa Inés.


Bellísimas imágenes de la Inmaculada y Santa Clara podemos ver en el antepresbiterio del retablo mayor del Convento de Santa Inés, obras del primer tercio del siglo XVII, y atribuidas a Juan de Remesal.

 En la  Inmaculada si nos fijamos bien vemos un rostro bastante aniñado y a la vez dulce, la cual forma pareja con la no menos bella Santa Clara también atribuida a Remesal, siendo ambos retablos del siglo XVII,  y encajando a la perfección en la magnífica y rica Iglesia del convento de Santa Inés.

Inmaculada y Santa Clara de Juan de Remesal.


Dos azulejos en el Real Monasterio de San Clemente.


Estos dos bellos azulejos se encuentra en las dos portadas que dan acceso al compás del Real Monasterio de San Clemente de Sevilla, siendo estas portadas de estilo manierista, las cuales fueron reformadas en su parte superior en el siglo XVIII.

Los dos azulejos de las portadas representan a San Fernando, que es el que podemos ver en el remate de la portada del compás en la calle Santa Clara del siglo XVIII, y San Clemente en el remate de la otra portada  del mismo siglo que el anterior en el compás de la calle Reposo. Todo un acierto al nombre de la calle por el sitio donde se encuentra.

Azulejo de San Fernando y San Clemente.


La Macarena y Sevilla.


Sevilla es toda suya, y Ella es de toda Sevilla: La Esperanza Macarena.

La primera Estación de Penitencia del Museo.


Fue en 1575, cuando por primera vez hizo su Estación de Penitencia la Hermandad de la Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo, fundada en 1574 por los artesanos que pertenecían al gremio de plateros. Gran Cofradía, que salía en la tarde del Viernes Santo  ocupando un lugar destacado por su antigüedad, no siendo hasta 1923, cuando cambian el día de su salida a la tarde del Lunes Santo.

 Cofradía clásica, que posee dos  imágenes de las más bellas de la Semana Santa sevillana: El Cristo de la Expiración de Marcos Cabrera y la Virgen de las Aguas de Cristóbal Ramos.