domingo, 22 de noviembre de 2015

El aguardiente de Cazalla.


Que me hubiera gustado estar en la época que  según cuenta una leyenda local de Cazalla, fueron los monjes cartujos quienes inventaron el bendito aguardiente.

Los cartujos, que son cartujos pero no tontos como algunos, crearon una hospedería en el monasterio dónde no cobraban nada de nada a los viajeros, para así atraer y no espantar a compradores de sus productos como el vino que preparaban para misa.

Un año tuvieron una gran cosecha los monjes, tan buena fue, que al no saber lo que hacer con ella (que pena que yo allí no estuviera) decidieron crear una nueva bebida, mezclando el vino con hinojo. Y así surgió el aguardiente, de la mano de estos cartujanos entre oraciones y el silencio que los caracterizan, llegando a tener Cazalla sobre 12 o 14  destilerías. Hoy por desgracia solo quedan unas cuantas como la conocida Miura y El Clavel.

Felipe V en Cazalla.


Tal como suena, Felipe V en Cazalla de la Sierra. Pues escogió Cazalla aconsejado por miembros de su Corte, para convalecer de la brutal crisis nerviosa que sufría desde la muerte de su primera esposa y su hijo (hoy tal como está  España de nada le hubiera servido) en fin, a lo que íbamos. Que fue en este bello pueblo sevillano donde encontró la tranquilidad que ansiaba en compañía de su segunda mujer la reina Isabel de Farnesio, donde mejoraría bastante el estado del Rey.

Cuentan, que por la época que estuvo en Cazalla fue obsequiado por los monjes cartujos con bellísimos ejemplares de su famosísima yeguada de caballos cartujanos. Estancia esta de Felipe V, primer rey de la Casa Borbón española y poco citada, cuando como otras del monarca en cualquier lugar no deja de ser curiosa e interesante.




Programas.

La empalagosidad de algunos programas cofrades me hacen ir al baño.

Música.


Hoy no es el día de la música, el día de la música son todos los días.

Nuestras Cofradías.

Nuestras Cofradías no apestan por su historia, apestan por los tantos y tantos Leonardo Da Vinci que en ellas van entrando e inventando lo que ya todo está más que inventado.

Confundir.


Confundir nuestras queridísima y respetadas Cofradías  con cuatro estúpidos es señal de que se desconoce al completo la historias de estas.

El pintor Santiago Martínez.


Nació este grandísimo pintor y diseñador en Villaverde del Río en 1890 y falleció en 1970, un gran artista y lamentablemente como les pasa a muchos genios poco conocido. Destacó en la faceta de la pintura y de diseñador, como de fuentes y glorieta para la Exposición del 29 y el magnífico paso de la Soledad de San Lorenzo que hoy procesiona por Sevilla todos los Sábados Santo, y que gracias a Dios no llevará música porque ni falta que le hace.

En 1903 estudio en la Escuela de Artes y Oficios, de la que más tarde sería profesor y director. En 1925 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría y 1964, en la de San Ferando de Madrid,  siendo redactor jefe de la revista <<Bética>> y un gran destacado ateneísta.

Fue discípulo del grandísimo  pintor Gonzalo Bilbao y gran amigo del genio Sorolla, conociéndolo a través del Ateneo en 1914, siendo invitado en 1918  Santiago Martínez por Sorolla a Ayamonte, donde allí creó <<La pesca del atún>> . Uno de los murales que hizo para la Hispanic Society, pintando Santiago Martínez la parte alta de los cuadros que realizó en Extremadura y Ayamonte debido a los mareos y dificultades que ya empezaba a tener Sorolla.

Y como no recordar también del poco reconocido Santiago Martínez, que  fue uno de los directores artísticos de la Exposición Iberoamericana de 1929, quien diseño el emblema de este evento y los programas de manos, etc. Junto a la famosa Fuente Híspalis diseñada por el artista en la Puerta de Jerez y realizada por el escultor Manuel Delgado Brackenbury. Y como curiosidad comentar, que el artista se inspiró en una mujer con traje de flamenca y peineta para la fuente. Pero al tratarse de la Exposición Iberoamericana la cambio por una nereida.