viernes, 26 de diciembre de 2014

Quisiera imitarte.


Quisiera imitarte en Tu humildad. Quisiera imitarte en Tu bondad. Quisiera imitarte en Tu nobleza y quisiera imitarte en perdonar. Pero Tu bien sabes que no puedo, porque en una sociedad cada vez más cínica, descerebrada, hipócrita, cruel y desleal solo Tu tiene todos estos dones. Por eso aunque nunca lo consiga aún queriéndolo, te doy las gracias por hacerme reflexionar solo con mirar Tu bendito rostro.

Foto de I.Viretti.

El pícaro fantasma de la calle del Cementerio de Sevilla.


De fecha muy antigua fue conocida por la calle del Cementerio una pequeña vía que pasaba desde la del Amor de Dios a la de Trajano, llamándose Cementerio por uno de estos sagrados lugares que existió en su acera izquierda que perteneció al antiguo Hospital del Amor de Dios, siendo cambiado el nombre de Cementerio por Delgado en 1868.

La calle del Cementerio fue una de las más peligrosas de Sevilla, por ser frecuentada por rateros y gente de muy mal vivir, que cometían toda clase de atropellos para dar el palo igual que hoy en otras muchas calles de cualquier barrio.

En 1802 empieza a sembrar el pánico entre el vecindario de la calle del Cementerio y sus alrededores un fantasma que a la una en punto de la madrugada, se presentaba en dicho sitio entonando un canto fúnebre delante de un retablo, para después marchar hacia la plaza de San Martín. Pero una de las noches pasó por la calle Pedro Carmona, quien era encargado de reparar las fincas del convento de San Pablo. 

El amigo Carmona había sido militar y tenía la costumbre que cuando terminaba de trabajar se tomaba unas copitas, el cual al pasar por la calle del Cementerio se arrodilló delante del retablo rezando en voz baja, siendo sorprendido en dicha actitud por dicho fantasma. 
Pedro Carmona que venía de vuelta se levantó rápidamente y sacó un cuchillo de afilada hoja, cerrando el paso al fantasma y diciéndole; de parte de Dios mando que me digas quién eres, a lo que el fantasma no contestó y Pedro Carmona avanzó dos pasos hacia él, cuando el fantasma le dijo que no intentará tocar un alma de otro mundo; pero viendo Pedro Carmona que era un pícaro y no un fantasma se lanzó sobre él con el cuchillo y el muy listo del fantasmita le dijo en el acto; estaos  quieto Pedro, os conozco y usted también me conoce, todo es una fábula, quitandose de la cabeza una voluminosa esfera de cartón con agujeros en el centro que ardían unos candilejos de hoja de lata. 

Pedro Carmona sorprendido le dijo ¿eres tú? Ni el mismo Diablo te hubiera reconocido con este disfraz, sigue que no quiero saber más. Yo particularmente tampoco quiero saber más de muchos fantasmas como estos que a diario me encuentro por cualquier sitio, y ahora estamos  en el 2015. Pero con más fantasmas.

Dibujo de Joaquín Álvarez Cansino.


Aquí dejo para todos los amigos curiosos y amantes de nuestras Cofradías un dibujo realizado por el campanero de la Catedral de Sevilla, Joaquín Álvarez Cansino en 1961, el cual recibía encargos de algunos canónigos y particulares de la Sevilla de su época.

La Dolorosa de Cristóbal Ramos de la Hermandad del Silencio.


Tuvo la Hermandad del Silencio una talla de la Virgen de la Concepción en terracota atribuida a Cristóbal Ramos de mediados del siglo XVIII, en la cual se descubrió en su restauración de 1936 que se le añadió una nueva mascarilla. 

Cuando se bendijo la nueva imagen de Sebastián Santos Rojas por don José Sebastián y Bandarán en la festividad de la Inmaculada de 1954, la antigua Virgen de la Concepción, la que vemos en la foto fue cedida a la familia Ybarra, encontrándose en el domicilio particular de la calle San Vicente.

Un día como hoy. El Cristo del Amor.


Un día como hoy 26 de Diciembre de 1901, fallece en Sevilla doña María Jesús del Amor Pérez de León, que, al ser derribada la Parroquia de San Miguel, adquirió la imagen del Santísimo Cristo del Amor.

Un día como hoy. Escultor Alonso Martínez.


Un día como hoy 26 de Diciembre de 1668, fallece el escultor Alonso Martínez,  que se le atribuye la imagen de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas de la Hermandad de San Isidoro.