miércoles, 25 de noviembre de 2015

Curiosidades cofradieras. Los ciriales de la Mortaja.


Lleva esta Hermandad de la Mortaja durante la Estación de Penitencia 18 ciriales, los que representan a las 18 personas que estuvieron presentes en el Entierro de Cristo. No como hoy en los tanatorio, que hay más gente que en una guerra, y lo curioso es que se habla de todo menos del muerto, por eso odio los tanatorios.

Pero también no nos podemos olvidar de la otra teoría de la Hermandad, que debido a la vinculación con el gremio de escribanos, después de la Reconquista de la Ciudad hubo 18 oficios o escribanías.

El rostro.


El rostro del mundo, la expresión sin igual, la hermosura de San Gil y la que sufrió la injusta Sentencia de su Hijo, el primer Macareno del mundo.

Catafalco para el funeral de Rodríguez Ojeda .


Maravilloso Catafalco vemos en la foto en la Parroquia de San Julián el 6 de Diciembre de 1930. Catafalco levantado ante el altar mayor para el funeral de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, quién fue conocido como "el Martínez Montañés de los bordados".

Todavía se aprecia el grandísimo retablo mayor de 1640 al fondo, obra realizada por Felipe de Ribas y que desapareció en el maldito incendio del 8 de Abril de 1932, perdiendo San Julián como Sevilla entera una Joya del barroco.

La Inmaculada Macarena.


Se encuentra este maravilloso cuadro en el crucero de la Catedral de hispalense, donde se sitúa el altar de plata. Cuadro que se titula "La Apoteosis de la Inmaculada Concepción", obra realizada por el famoso pintor Alfonso Grosso en 1954.

En el fantástico cuadro vemos como imagen principal a la Inmaculada. Pero no a una Inmaculada corriente, vemos a la Inmaculada Macarena y junto a la izquierda al Papa Pío IX o Pío Nono con un Ángel firmando en Roma en 1854, el Dogma Concepcionista. Mientras que a la derecha nos encontramos al beato Spínola contemplando la escena de rodillas, dos Seises con sus indumentarias Concepcionistas y un nazareno de la Hermandad del Silencio con una bandera Concepcionista.

 Y no me extraña nada, que Alfonso Grosso dijera que no encontraba mejor inspiración que la que vivió en San Gil con la Señora, no me extraña nada.