domingo, 1 de enero de 2017

El Sillón de la Pastora de Capuchinos.


Entre curiosidades, anécdotas y leyendas las Cofradías de Glorias al igual que las de Penitencia están llenas. Según se cuenta, el Sillón que posee la Pastora de Capuchinos para sus Besamanos tiene una bonita historia, el cual tiene una inscripción que dice: "Sillón de la Srnma. Infanta de Castilla Dña. María Luisa Fernanda de Borbón, Duquesa de Montpensier, donado a la Soberana de los Cielos y la Tierra la Divina Pastora de las Almas".

De dicho sillón dicen, que un día cuando vino su Alteza al convento y vio a la Pastora en un sencillo y humilde sillón dijo: "No hay derecho a que yo, en la tierra tenga muebles muy buenos dentro de mi palacio, mientras la Reina de los Cielos está aquí,  en este asiento tan pobre".  Fue entonces cuando se mando un gran sillón de lujo del Palacio de San Telmo y la Infanta se llevó el de la Virgen a su palacio para utilizarlo ella mismo. Todo un grandísimo gesto de amor a la Madre de Dios.

Pastora de Capuchinos.


Dña. María Luisa Fernanda de Borbón.

Comerse las uvas.


Estamos muy equivocado en pensar que no comerse las uvas trae mala suerte. Lo que trae mala suerte es comérsela viendo las mamarrachadas de programas horteros y con tías casi encuera excitando hasta un viejo de 98 años.

Ramón Jurado Lozano.


Don Ramón jurado Lozano nació en Villacarrillo (Jaén) el 4 de Junio de 1895 y fue escultor y modelista en barro, un grandísimo artista en esta última especialidad y muy olvidado como suele pasar con otros grandes artistas. Estando en Sevilla fue discípulo del queridísimo y recordado don Antonio Castillo Lastrucci, trabajó en la fábrica de Laffitta en las obras ejecutadas para la Exposición Iberoamericana de 1929, como también para otros talleres de Tiana.

Ramón Jurado se especializó 
y realizó como nadie en obras de pequeño formato. El gran ejemplo lo tenemos en dos maravillosas placas en relieve en terracota de la Divina Pastora del convento sevillano de Capuchinos, donde demuestra su gran hacer e indiscutible perfección en ambas obras.

Fotos de Alfonso García García.

Celebrar.


Una puta vergüenza celebrar un año en un país donde todo está encareciendo. Y lo que  más, los productos de la Tierra. Celebren, celebren, que veremos a ver lo que vamos a celebrar el año que viene.

La calle Agua de Sevilla.


Está preciosa calle Agua se encuentra en el muy transitario barrio de Santa Cruz, dónde a cualquier hora se tropieza uno con un grupo de cincuenta o cien personas mirando para todos los sitios menos para donde tienen que mirar, por lo que es muy habitual el molesto tropiezo. Calle que se llamó Callejón del Agua y antes Muro del Agua, por ir en el interior de su muralla unos tubos que conducían el agua de los Caños de Carmona hasta los bellos Jardines de los Reales Alcázares.

La calle Aduanilla.


Se llamó esta calle Aduanilla por estar en ella un tiempo la Aduana. La calle era sin salida, con puerta que se cerraba de noche junto al Alfolí de la Sal, conociéndose también por Arquillo del Aceite y del Alfolí. Hoy no existe.

2017.


2017 y los mismos imbéciles lameculos. Para estos no hay años diferentes.

La calle Adarbe.


La calle Adarve de Abenmanda iba de la Puerta de la Carne a la plaza de los refinadores, calle que hoy no existe.

Puerta de la Carne.

La calle Abad Gordillo.


Esta calle sevillana toma el nombre del Abad de los Beneficiados y escritor de Antigüedades de Sevilla Alonso Sánchez Gordillo, quien nació en 1561 y falleció el 5 de Agosto de 1644. 

Entre las obras que escribió el Abad Gordillo destaca: Historia de los Arzobispos de Sevilla.

La Cueva de la Pastora.


El Dolmen de la Pastora, más conocido como la Cueva de La Pastora se encuentra en Valencina de la Concepción (Sevilla). Fue descubierto en 1860, es un tholos con largo comedor que termina con una cámara circular a al fondo, estando construido con grandes losas el suelo. 

Dicho corredor está divididido en tres tramos separados entre sí por losas sobresalientes a modo de puertas y escalón.

El pedestal de la Diosa Isis.


Curioso pedestal, del que resalta sus valores epigráficos e históricos el que nos encontramos en el Museo Arqueológico de Sevilla. Una de sus inscripciones es una rica ciudadana realizando una ofrenda de joyas a la estatua Isis, protectora de la juventud. 

Dicho culto egipcio tuvo un gran arraigo en las clases más pudientes de la provincia, como en Córdoba, Itálica y Baelo entre otros lugares.