lunes, 20 de junio de 2016

El Evangelista San Lucas.


San Lucas es un hombre de mediana edad, con barba, túnica y manto, quien se hace acompañar por un buey, su animal simbólico.

 El Evangelista aparece muchas veces con pluma y tintero, otras pintando vírgenes, (quien tenga un cuadro hoy pintado por el amigo Lucas no sabe la joya que tiene, aunque con la crisis trabajo le iba a costar venderlo).

Acompañó San Lucas a San Pablo en su predicaciones y es el patrón de los carniceros, cirujano y nada más y nada menos que de los Cerveceros, mi patrón favorito. Sin olvidarnos, que fue autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles en el que se narran los orígenes de la vida de la Iglesia hasta la primera prisión de Pablo en Roma, una prisión que hoy debería de estar llena de políticos corruptos sin escrúpulos.

San Lucas pintando a la Virgen.

La Virgen de la Hiniesta.


La Virgen primitiva de la Hermandad de la Hiniesta desapareció en el incendio de 1932, en la Parroquia de San Julián, obra atribuida al gran Martínez Montañés, por lo que el bueno de Castillo Lastrucci donó en 1933 a la Hermandad una Dolorosa, la cual fue también pasto de las llamas en 1936 en la Iglesia de San Marcos.

 De nuevo, Castillo hace otra Dolorosa por encargo de los cofrades de la Hiniesta, que fue bendecida en Marzo de 1937 en la Iglesia de San Luis y la que sigue hoy en la Corporación del Domingo de Ramos. Una obra muy personal de Lastrucci que se inspira en la imagen primitiva la Virgen y la representa como una mujer joven, guapa y con los ojos grandes de una bella andaluza de tez morena  que parecen querer decirnos algo por su gran expresión.

Virgen de la Hiniesta.

El Crucificado de la Buena Muerte de la Hiniesta.


Este bello Crucificado de la Buena Muerte fue bendecido el 3 de Abril de 1938, en la Iglesia de San Luis de los Franceses por el Vicario Jerónimo Armario y Rosado, dónde se encontraba la Hermandad tras los lamentables incendios de la Iglesia de San Julián y San Marcos. Costó dicho Crucificado 3.500 pesetas, imagen de 1,72 de alto y considerada por muchos una de las obras cumbre de Don Antonio Castillo Lastrucci.

El Crucificado de la Hiniesta tiene semejanza con otros Crucificados de imagineros del XVII, como por ejemplo su sudario que está sostenido por una cuerda y deja ver la cadera al descubierto, un estido al Cristo de la Conversión del Buen Ladrón de Juan de Mesa de la Hermandad de Montserrat, mientras la cabeza y el cuerpo se asemejan al portentoso Cristo de la Clemencia de Montañés y las piernas al dulce Cristo de la Buena Muerte de Mesa de la Hermandad de los Estudiantes. Un Crucificado, que todos los Domingos de Ramos despierta la fe de su Barrio.

Crucificado de la Buena Muerte .

La advocación de la Virgen de las Batallas.


Estas imágenes suelen ser góticas y pequeñas, no alcanzando más de medio metro, las cuales llevaban muchos Reyes y Nobles Cristianos  en el arzón de sus monturas para ser protegido en los combates, (hoy habría que llevarla para que nos protegiese de la crisis y los corruptos que abundan). 

Muchas imágenes de la Virgen de las batallas tienen un hueco en el tronco como un pequeñito Sagrario, donde guardan las Hostias con la que comulgaban antes de entrar en batalla.

Virgen de las Batallas de la Catedral de Sevilla. Foto Universidad de Sevilla.