miércoles, 24 de junio de 2015

El milagro de Santa Ana al rey Sabio.


La fundación de la iglesia de Santa Ana se remonta a los tiempos de Alfonso X el Sabio en 1280, quien se encontraba disponiendo sus tropas para empezar la campaña contra los moros de Granada. Pero cuando se iba a marchar se sintió el rey un gran dolor en el ojo derecho, que a pesar de los medicamentos que le aplicaban por día empeoraba. 

Por el gran dolor se encomendó a todos los santos el rey, y particularmente a Santa Ana, por la que tuvo gran devoción y prometió de que si se curaba le levantaría en su honor un templo, contando la tradición que la santa oyó la súplica del Rey y al poco tiempo el ojo empezó a mejorar, quedando tan bien como el otro.

Debido al milagro que le sucedió a Alfonso X el Sabio, hombre que cumplía sus promesas, cuando se vió  bien manifestó su deseo de erigir la Iglesia a la Madre de la Virgen. En aquella época, Triana no tenía más templo que la capilla dedicada a San Jorge,  por lo que los trianeros pidieron al rey que construyera una Iglesia por la falta que hacía, y Alfonso X, que estaba sin saber donde levantar el edificio prometido a la Santa, dio a los trianeros el (si) y cumplió su promesa, empezando las obras del templo dedicado a Santa Ana a finales de 1280.


Un día como hoy. Fray Isidoro.


Un día como hoy 24 de Junio de 1703, Fray Isidoro de Sevilla tiene la visión de la Divina Pastora.

Un día como hoy. Custodia de Triana.


Un día como hoy 24 de Junio de 1726, sale el Corpus de la Parroquia de Santa Ana del barrio de Triana con la Custodia de Andrés Ossorio, quien tardó en hacerla nada más y nada menos que 14 años.

Un día como hoy. Los Gitanos.


Un día como hoy 24 de Junio de 1754, los Agustinos ceden una capilla en el convento del Pópulo a la queridísima Cofradía de los gitanos.

El moro Hach-Elarbi y su mesón.


Fue después de la Reconquista de Sevilla por el rey Fernando III en 1248, cuando hecha la distribución de la ciudad y expulsados sus antiguos habitantes, siguieron quedando moros y judíos.

 Cerca de la Mezquita Mayor vivía un musulmán que antes había conseguido grandísimas riquezas. Pero pérdidas no quiso perder la ciudad donde nació, por lo que descendió a una modesta posición y abrió una posada para dar alojamiento a aquellos de su misma religión.

El moro se llamaba Hach-Elarbi, y le tenía tanto odio a los cristianos, que dicen que se pasaba días enteros meditando planes contra ellos,  (un estilo a hoy nuestro pueblo con los políticos). El morito que no era tonto, siempre se mostraba amable con todo el que llegaba, para no levantar sospecha alguna. Pero cierta noche se presentó en el mesón un hombre y se sentó, presentándose al momento el moro para ofrecerle aposento, y mientras cenaba el hombre, el moro le hacía tela de preguntas, un estido a los curas, que si no preguntan no son ellos en fin, que lo acompañó a su aposento y pasadas unas horas Hach-Elarbi se levantó, y viendo por las rendijas de la puerta del huésped reflejos de luz miro y vió que había monedas de oro y plata para hacer rico a cualquier persona. 

También se dio cuenta el moro de que el hombre que tenía en su aposento era cristiano por un rosario que llevaba, por lo que entró en la estancia  y cogió por el cuello al hombre hasta darle muerte, escondiendo luego el cadáver en una cueva que no fue descubierto hasta años después sin saberse como. Siendo en Febrero del año 1250, cuando Hach-Elarbi sufrió pena de muerte, al cual le pusieron la cabeza ensangrentada en una de las paredes exterior del edificio.  Hoy, habría que hacer lo mismo con algunos y algunas, no lo olviden.

La Puerta Real de Sevilla.


De las tantas puertas que conservaba Sevilla antiguamente, una de las más hermosas era la llamada Puerta Real, siendo su primitivo nombre Puerta de Goles, en la que se encontraba sobre un arco de piedra la estatua de Hércules, que se conservó hasta algunos años antes de la Reconquista.

El día 22 de Noviembre de 1248 entraron por la Puerta Real los ejércitos cristianos, al frente con el rey Fernando III, quien puso cerco a Sevilla el 20 de Agosto 1247, y vencio a los mahometanos con la ayuda que le prestaron su hijo Alfonso X y el famosísimo Almirante Bonifaz con otros caballeros. Perdiendo la Puerta Real en 1565 su carácter primitivo por las reformas llevadas a cabo en el tiempo del Asistente Don Francisco Chacón, construyéndose casi por completo.

No podemos olvidar, que cuando el rey Felipe II celebró su casamiento con doña Ana de Austria y vino a Andalucía, entró en Sevilla por la Puerta Real la tarde del 10 de Mayo de 1570, el cual tuvo un gran recibimiento a su persona. Frente a esta  Puerta que entrara el poderoso rey Felipe II, se estableció durante la epidemia de peste de 1649, un cementerio, en el que fueron sepultados los vecinos de la zona que fallecieron en esa época de terror.

La bella Puerta Real se tapió en 1836, cuando los Carlistas amenazaban Sevilla, y en 1862, comenzó su derribo, desapareciendo con el trozo de muralla y las casas adosadas a los muros.  Puerta de arquitectura elegante y majestuosa, que constaba de dos cuerpos: el primero con un gran arco romano adornado de gruesas pilastras, y el segundo terminaba con un frontispicio, sobre el que se alzaban varias pirámides, encontrándose sobre el arco una inscripción latina, que traducida al castellano decía: <<Fernando quebrantó las puertas de hierro de Sevilla y el nombre de Fernando brilla como los astros del cielo.>>