martes, 21 de agosto de 2018

La primera salida de la Virgen de la Encarnación.


Fue el 15 de Abril de 1930, Martes Santo cuando la Hermandad de San Benito sacó por las calles de Sevilla por primera vez a la maravillosa Virgen de la Encarnación. Dolorosa que antiguamente fue trianera.


Esta primera salida la hizo en un palio liso solo con el escudo bordado y un bello tocado blanco, el que resaltaba aún más el portentoso rostro de la Virgen. Como verán, la foto tiene una gran calidad, apreciándose en ella a personajes delante del palio como a un guardia municipal. Toda una belleza que cada Martes Santo podemos contemplar.

La receta del tasca.


La receta del tasca es la que un servidor al igual que a lo mejor que usted quisiera que le mandase un médico. Y todo esto viene de cuando Churchill fue a los Estados Unidos en 1931 y lo atropellaron cuando cruzaba una calle en la ciudad de los rascacielos, Nueva York, al que de inmediato llevaron al hospital por los golpes sufridos y dos costillas rotas, reconociendo el propio Churchill que él había tenido la culpa por no mirar a los dos lados al cruzar ( si hubiera estado en ese momento su madre no hubiera pasado nada, pues todas repiten hasta la saciedad por el bien de todos que cuando crucemos una carretera miremos a un lado y a otro).


Bueno  a lo que íbamos, que la receta del tasca fue cuando al abandonar el hospital Churchill pidió una magnífica receta que se la dieron a pesar de la ley seca, que no se podía consumir alcohol ( pero ni unas cuantas Cruz ). Nada de nada en absoluto. Pero a nuestro protagonista que era un gran amante a la gastronomía y al beber si se la dieron. Decía la nota:


<<Esto certifica que el convaleciente de un accidente, el honorable Winston S. Churchill, necesita  El consumo de bebidas alcohólicas espirituosas, especialmente a las horas de las comidas. La cantidad, naturalmente, es indefinida, pero el requerimiento mínimo sería de 250 centímetros cúbicos>>. Yo con unos cuantos barriles de la Cruz que me resetasen me hubiera hasta tirado a la carreteras sin mirar, seguro.

Unas estrictas órdenes del Emperador de Etiopía.



Fue en 1936, cuando el Emperador de Etiopía Haile Selassie I dictó unas órdenes contra su lucha con Italia. Unas órdenes que hoy día habría aplicárselas a unos cuantos de nuestro país que no hacen un carajo y que dice:

<<Todo el mundo será inmediatamente movilizado y todos los chicos suficientemente mayores como para cargar con una lanza serán enviados a Addis Abeda. Los hombres casados llevarán a sus esposas para que carguen con comidas y para cocinar. Los hombres sin esposas se llevarán consigo a una mujer sin marido. Las mujeres con niños pequeños no es necesario que vayan. Los ciegos, aquellos que no puedan caminar, o por cualquier razón no puedan cargar con una lanza, están exentos. Cualquiera que sea encontrado en su casa después de recibir esta orden será ahorcado>>. Esta última palabra no está mal para utilizarla contra muchos cerdos pederastas como terroristas sin escrúpulos y ladrones de nuestro futuro.