domingo, 4 de febrero de 2018

La Alegoría de la Inmaculada de Juan de Roelas de Marchena.


Esta obra de arte, como es la Sagrada Parentela la pintó Juan de Roelas entre 1606 y 1608, conocida también como la Alegórica de la Inmaculada. Obra que se encuentra en la Iglesia de la Encarnación de Marchena (Sevilla), que antiguamente tuvieron los Jesuitas y hoy pertenece al colegio de Santa Isabel.

Si se han fijado bien en la Virgen, habrán notado que no va sola como es usual verla en otras representaciones. Cosa normal, porque en los comienzos de la iconografía Inmaculada se representaba a la Virgen con el Niño en los brazos, para exponer así el gran privilegio de la Madre de Jesús en su Concepción. En la parte inferior del cuardro vemos a Santa Ana y San Joaquín, padres de la Virgen,  pintura más que interesante por lo que representa. 


Una pintura de Luis de Salcedo y Azcona en el Palacio Arzobispal.



En la gran pinacoteca y muy desconocida que posee el Palacio Arzobispal de Sevilla podemos ver este más que  interesantísimo retrato del Arzobispo Don Luis de Salcedo y Azcona, obra realizada por el pintor Domingo Martínez en el siglo XVIII.

Al ser don Luis de Salcedo y Azcona muy devoto de la Virgen de la Antigua, vemos un cuadro junto al Arzobispo de la Virgen con esta antigua advocación. Como unos planos de obras en la mesa que Salcedo había emprendido. Una pintura donde Domingo Martínez demuestra su maestría y elegancia en el retrato, siendo este uno de los más conseguido que pintó.

El Tabernáculo de la Iglesia de la Anunciación. Una pues a de Museo,

Tabernáculo de la Iglesia de la Anunciación.

Este Tabernáculo, de estilo manierista y uno de los más importantes de Sevilla se encuentra en la Iglesia de la Anunciación, obra realizada por Alonso Matías, quien realizó también el retablo mayor en 1606.

De dos cuerpos se compone el Tabernáculo con remate cupuliforme, el que está realizado con diferentes clases de maderas. Destacando sus columnas de mármol negro como la preciosa pintura del Niño Jesús del pintor Juan de las Roelas. Toda una joya digna de ver.