La Virgen de Fuensanta.


La Virgen de la Fuensanta es la Patrona de Murcia y de su diócesis desde 1731, aunque la existencia de su devoción consta desde el siglo XIV. 

Se coronó canonicamente en en 1927.

Nuestra Señora de la Fuencisla .


La Virgen de la Fuencisla es la Patrona de Segovia, imagen que se coronó en 1916. 

Cuenta la leyenda, que fue llevada a la ciudad por San Jeroteo, en el año 71, (ayer mismo) y que la realizó el mismo San Lucas.

La Virgen de los Desamparados.


La devoción de la milagrosa Virgen de los Desamparados data de 1414, siendo coronada canónicamente en 1923.

Fue el Papa León XIII, quien la proclama Patrona de Valencia en 1885. Hoy es Patrona de la Comunidad Valenciana.

Santa Maria la Real.


Curiosa imagen del siglo XII y revestida de plata en el siglo XIV.

 La Virgen antes de su Coronación era llamada Virgen del Sagrario, y es la Patrona de Pamplona y Navarra, imagen que se coronó en 1946.

La Virgen de la Paloma.


Aunque sea conocida como Virgen de la Paloma, su verdadera advocación es la de Nuestra Señora de la Soledad.

La Virgen de la Paloma goza de una gran devoción en Madrid, pero no es la Patrona, aunque para muchos madrileños es como si lo fuera. Es patrona de los Bomberos de Madrid, y es una pintura, no escultura como muchos creen. 

Dicha pintura tiene la curiosidad de que fue regalada a unos niños que jugaban en la calle de la Paloma, según un informe de 1791, coronándose a la Virgen canónicamente en el 2000.

La Virgen de los Ojos Grandes.


Advocación y devoción que se encuentra en la Catedral de Santa María de Lugo, Patrona de dicha Diócesis. 

Fue la Virgen Coronada canónicamente en 1904, a la que se le impuso la Medalla de Oro de Lugo en 1954 y le dedicó Alfonso X el Sabio su Cántiga LXXVll.

Curiosidades cofradieras. Nuestra Señora de Villaviciosa en otro tiempo.


Maravillosa foto, como también la Dolorosa que dejara en Sevilla el imaginero Antonio Cardoso de Quirós en 1691. Una Dolorosa de gran calidad artística y muy desapercibida a lo mejor por no salir en un paso de palio para algunos. Pero que nada tiene que ver para ser y seguir siendo una grandísima Virgen de está Sevilla Mariana.

Si nos fijamos bien en la foto, vemos en la mano izquierda de la Virgen como una corona de espinas. Y digo como una corona y no seguro, porque casi en nada se le parece.

Nuestra Señora del Pópulo de la Iglesia de San Bernardo.


Se encuentra en la Iglesia de San Bernardo de Sevilla en un retablo neoclásico del siglo XVIII una pintura de Nuestra Señora del Pópulo, obra de Luis de Villanueva en 1752.

 La advocación romana de esta Virgen tuvo muchos fieles, contándose que en un desbordamiento del río, cuando sus aguas entraron por la puerta del Arenal y destrozaron una reproducción de la Virgen de una fachada siguió flotando sobre las aguas con su lámpara de aceite encendida.

Es la Virgen del Pópulo hoy, como tantas otras ricas advocaciónes la que Sevilla tuvo y sigue teniendo pero sin ser lo que fue. Pues hay mucha gente que ni siquiera saben absolutamente nada de esta señera advocación Mariana.

La Capilla de Nuestra Señora del Patrocinio de la Iglesia de San Bernardo.


Se encuentra la Capilla de Nuestra Señora del Patrocinio en la nave de la Epístola, en la que podemos ver un retablo de 1690 con columnas salomónicas y de estilo barroco de Fernando de Barahona. Su hornacina principal la preside Nuestra Señora del Patrocinio, imagen del siglo XVIII, donada por doña Carmen de la Milla y que sustituyó a la imagen antigua perdida en 1936.

Junto a la Virgen del Patrocinio están las imágenes de San Antonio de Padua y Santa Rita de Casia. Y en el ático un bello relieve de la Visitación de la Virgen.

Como curiosidad comentar, que la advocación de la Virgen del Patrocinio fue dada por los niños que fundaron la Hermandad de San Bernardo a la primitiva imagen que poseían. Pero le entabló pleito la Hermandad de Gloria de Santa Cruz y Nuestra Señora del Patrocinio por tener la misma advocación, encontrándose hoy  fusionada con la clásica Hermandad de San Bernardo.

Nunca estamos solos.


Nunca estamos solos, y no me refiero a que Dios este con nosotros. Me refiero a ese espíritu de un ser muy querido que nunca nos abandona.