El cinturón de abacá .


Varias son las hermandades que llevan cinturón de abacá, recibiendo este nombre por el de la planta musácea de algunos países cómo Filipinas, de donde se extrae el filamento con el que se fabrican dicho cinturones.

La fibra es más fina y estética que el esparto y los cinturones tienen una anchura de 12 a 25 centímetros, los que van en su color natural o teñido de amarillo con una cuerda del mismo material para sujetar la parte inferior el cirio cuando se levanta.

Nazarenos de la Amargura con cinturón abacá.

Los Hércules.


Así son conocidas las columnas procedentes de un templo romano de la (actual calle Mármoles), las cuales se encuentran en la famosa cervecera y muy porrista Alameda de Hércules.

 Las columnas se colocaron sobre dos pedestales y encima de estas se pusieron las estatuas de Hércules, fundador de Sevilla y Julio César,  que la amuralló, siendo esculpidas por el conocido Diego de Pesquera. Como curiosidad comentar, que el rostro de Hércules es el de Carlos I de España y V de Alemania, y el de Julio César el de Felipe II, hijo de Carlos I de España.

Columnas de la Alameda de Hércules.

Las Murallas de la Macarena.


Estás bellísima y muy dejadas murallas llegaron casi intacta al siglo XIX. Pero lamentablemente a raíz de la Revolución de 1868, se decidió derribar gran parte de las mismas, quedando solamente los tramos de la Macarena, donde conserva siete torreones cuadrados y uno octogonal hasta la puerta de Córdoba, otro tramo en los Jardines del Valle con cinco torreones y el conocido junto al Alcázar con cuatro torreones.

Por el famoso Arco o Puerta de la Macarena comienza el tramo de muralla que todavía se conserva gracias a Dios. Puerta por la que entraron reyes y reinas como:los Reyes Católicos, Carlos I de España, Isabel de Portugal y Felipe IV. Pero de  las reinas más Reina que ha pasado y sigue pasando todas las Madrugá del Viernes Santo es la Macarena, la Reina de Sevilla.

Murallas de la Macarena.

Creemos.


Creemos en tantas cosas, que nos perdemos en las que verdaderamente deberíamos de creer.

El Anfiteatro de Itálica.


Se encuentra en Santiponce (Sevilla) el majestuoso Anfiteatro de Itálica, no teniendo por él paso del tiempo nada que ver con lo que fue. Considerado como uno de los Anfiteatros más grandes del mundo, era capaz de albergar a más de 25.000 personas, toda una bestialidad si tenemos en cuenta que la Ciudad no pasaba los 8.000 habitantes, siendo construido en tiempos del emperador Adriano.

Mide en planta su eje mayor 154 m. y el menor 130 m. Todo un mundo para dar un pregón de Semana Santa, ahora tan de moda otra vez en el mundo capillita.

La estructura del gigante Anfiteatro es de opus-caementicium, hormigón y revestido de sillares de piedra o ladrillos según la zona, siendo cubierta de mármol las zonas más importantes. Celebraban en su arena luchas de gladiadores, simulacros de caza y peleas de animales, por lo que en su centro hay un subterráneo rectangular que es la fosa bestiaria, donde se metían a los animales que accedían por dos galerías con rampas a la esperada escena por todos los allí presentes.

La fosa quedaba cubierta con una estructura de madera sobre la que se echaba arena, realizándose ocho pilares de ladrillos para su sujeción. Hoy, en la fosa habría que meter a más de uno y al animal sacarlo para que viera tan lindo espectáculo. Pero no puede ser.

La Encarnación de Herrera el Viejo del Convento de San José.


Bellísimo retablo el que vemos en la foto de la Encarnación, obra realizada por Luis de Figueroa fechado en 1627.

Destaca del retablo el fantástico lienzo central del pintor Francisco de Herrera el Viejo, una pintura digna  de cualquier Museo, y que Sevilla la tiene en ese otro gran Museo que es la Ciudad al completo.

Pintura de Herrera el Viejo.

Soñaron.


Con solo ver aparecer un trocito del Palio más hermoso que los Macarenos soñaron y que se les hizo realidad, ya a Ti te sentimos como si nunca te hubiésemos visto Macarena. Para que cuando estés frente a nosotros, solo pedirte y enmudecer por no poder hablar ante la hermosura de Tu Esperanza, Macarena.

Desconozco el autor de la foto.

La Inmaculada de Juan de Mesa del Convento de San José.


Preciosa Inmaculada conserva el Convento de San José entre sus muros, obra realizada en 1610 por el gran imaginero Juan de Mesa, la cual estuvo mucho tiempo atribuida a su maestro Juan Martínez Montañez como otras obras del artista cordobés, y que luego salieron a la luz como obras de Juan de Mesa.

La Inmaculada destaca por su sencillez y su gran belleza. Tiene en su cabeza una aureola de doce estrellas, un riquísimo manto estofado que recoge con sus manos juntas ante el pecho y es conocida como la Inmaculada Carmelitana. Toda una maravilla de las tantas  que hizo el hombre que dejó a Dios en Sevilla, el Gran Poder.

Santa Ana y la Virgen Niña del Convento de Santa Ana .


Puede presumir Sevilla de tener varias representaciones de la Virgen Niña con su Madre Santa Ana, siendo todas de una grandísima calidad como la que nos podemos encontrar en el retablo mayor de Cristóbal de Guadix en el Convento de Santa Ana.

El grupo escultórico de la Virgen Niña con Santa Ana ocupa la parte alta del retablo mayor, obra realizada por el grandísimo escultor Juan Martínez Montañés en 1627. Destacando los ropajes de ambas imágenes, los que están hecho con una caalidad que solo los grandes artistas como Montañés supieron crear y que hoy podemos seguir deleitándonos con imágenes como esta.

Santa Ana con la Virgen Niña de Montañés en el Convento de Santa Ana.

La Cofradía de Pasión por Joaquín Domínguez Bécquer.


Fue Joaquín Domínguez Bécquer un importante pintor de la época romántica sevillana (1817 y 1879).

 En la foto vemos la interesantísima y curiosa pintura de la Cofradía de Pasión por la plaza de San Francisco durante su desfile procesional. Obra realizada en 1853 y que se conserva en el Museo de San Telmo en San Sebastián.

Se representan en la pintura a la Cofradía entrando en la plaza de San Francisco, procedente de la calle Génova, viéndose a la derecha el Ayuntamiento, y sentados en sillas (no la de los chinos) a un distinguido público viendo pasar la procesión, que si nos fijamos bien  la cierra el palio de la Virgen de la Merced con el San Juan al fondo. Toda una maravillosa pintura en la que refleja el artista muy bien grandes detalles.

Cofradía de Pasión por Joaquín Domínguez Bécquer.