Tener un abuelo.


Que grande es tener un abuelo en esta vida, y que suerte tiene Triana, que a su Nazareno por siempre lo tiene.

Los Veinticuatros.


Aunque suene a nombre hortero de caseta de feria, nada tiene que ver con estas. Nos referimos a los Caballeros Veinticuatros, que durante el siglo XIII al XVIII, cuando el Ayuntamiento de Sevilla tenía castillos y jurisdicciones en toda Andalucía Occidental (entonces no estaba el PP ni el PSOE), dicho Consejo estaba formado por alcaldes y 48 regidores, siendo la mitad Caballeros Veinticuatro, todos de la Nobleza, y la otra mitad (no la del bocadillo) Jurados, que eran ciudadanos, comerciantes y artesanos.

Esto de las Veinticuatrías eran hereditarias, creada por el rey don Sancho, ese que fue hijo de Alfonso X el Sabio y que tanto dolor de cabeza le dio a su mismísimo padre,  menos mal que era el hijo, que si no vaya usted a saber. Durando el tema de las Veinticuatrías hasta 1700, Guerra de la Sucesión.

Sancho IV de Castilla.

Una plaza.


Una plaza, donde pasear por ella nada tiene que ver con las zonas bulliciosas de bares sucios y molestos, donde el camarero se mete por meterse hasta en su vida y le molesta. Una plaza con aires de grandeza y a la vez humilde, que nos recuerda a otras de bellos pueblos de nuestra Andalucía, donde parece, que el tiempo quiso pararse para relajarnos a todos de esas zonas bulliciosas, la Plaza de Santa Isabel.

       Foto El Arte de lo Efímero.

Refrán de San Blas.


Y alguna vez el refrán se tenía que equivocar, aquí va el ejemplo que dice: Por San Blas las cigüeñas verás (¡no hijo, no! como diría el gran Ozores). Por San Blas las cigüeñas en España ni verás. Y no por nada, sino porque la cosa está tan mal, tan mal, tan mal, que haber si tienen cojones las cigüeñas de entrar.

Entre corbatas y zapatillas.


Entre corbatas y zapatillas un país en el medio, en el medio del desconcierto y desconfianza, donde muchos miran más sus vestimentas que los ideales que puedan arreglar o desarreglar aún mas está casa de locos. Entre corbatas y zapatillas un país en el medio y yo loco perdido.

Nos gobernará.


Y como suele pasar, nos gobernará alguien que ni siquiera hemos votado. Viva er Carnaval...

Nunca el Barroco.


Nunca el Barroco nos deleitó tanto y habló como en la Magdalena, entre ceras que se pierden por lo Barroco adornando a un Descendimiento, y el que parece que de un momento a otro se moverá entre el arte y la vida.

     Foto de José Enrique Romero.

Belleza.


Y ante tanta belleza, enmudeció la Naturaleza y el poeta calló, porque sin palabras se quedaron al ver a la Virgen de San Gil.

                Foto de Haretón.

IBN ZAYDUN.


Nació este IBN ZAYDUN (no nos confundamos con la marca de un coche) en Córdoba en 1013, y falleció en Sevilla en 1070.

 Fue ministro de varios príncipes, entre los que se encontraba Al Mutamid, y sobre todo fue un gran poeta del amor, ese que por día se va perdiendo más de nuestra asquerosa sociedad. Poeta que le canto a su querida Córdoba y que estuvo en prisión y en el exilio por sus relaciones con la princesa Wallada, rivalizando con el ministro de Córdoba Ibn Abdus, al que le dedicó unos poemas amenazantes y lo humilló, (lo que hoy habría que hacer con más de un Imbécil).

ZAYDUN  recorrió varias cortes como: Sevilla, Badajoz y Valencia, para terminar en 1049 en la corte de Al Mutadid de secretario del rey. Época que escribió poesías al servicio de sus protectores, los abbadíes sevillanos, todo un personaje al que la gran mayoría conocían como el "Poeta del Amor".

Viuda.


Vergüenza la de papeles que le piden y explicaciones a una mujer cuando se queda viuda y a los golfos hijos de putas que nos roban a diario hasta un programita televisivo le hacen. Pero no pasa nadaaaaaa...España va del carajo.