Sueño.


Y dijo el bohemio: Sueño con la llegada de mi Semana Santa, con el olor a Azahar por las murallas de mi Macarena y el redoble inconfundible de Hidalgo con su Centuria. Sueño, sueño y seguiré sonando.

Solo veo a Niñatos.

Niñatos, muchos Niñatos, sólo veo Niñatos en las Hermandades y el que se moleste que beba agua con incienso.

Soy aquel.

Soy aquel Loco al que le gusta quedar sólo con gente buena, legal, bohemia y no como aquellos CERDOS cofrades que lo único que buscan es una cerveza de gañote y ponerte la cabeza como el Tambor del Gran Hidalgo.

Veinte mil.


Y dijo el bohemio: Veinte mil programas cofrades por televisión, treinta mil de radios, cuarenta mil conferencia, cincuenta mil tertulias y seguimos sin enterarnos de la historia de nuestra Cofradías. No digo más.

Imágenes como esta.


Imágenes como esta si merecen la pena sacarla en Semana Santa, otras mejor no opino.

Con más hambre.

Con más hambre que un capillita de esos que van de gañote a todos los eventos.

Periodistas cofrades.


Sólo pregunto amigos y enemigos, ¿cuantos periodistas cofrades hay? No lo sé, pero más que parados en España seguro.

Capillitas.


Y dijo el bohemio: Que de capillitas entendido en Semana Santa y no conocen ni la advocación de sus Titulares.

Robar.


Robar parece, que se ha hecho patrimonio nacional. Pero no pasa nada.

San Esteban.

Y en la ventana más hermosa de San Esteban, a Ti mi Señor, te rezaban los viajantes que por la puerta de Carmona salían para llevarse consigo tu protección. Hoy, a pesar de que muchos se metan con nuestros rezos, también te seguimos rezando sin vergüenza alguna en la ventana más hermosa de San Esteban.