Fue el Domingo de Ramos de 1941, cuando el Señor de la Victoria, imagen realizada por Antonio Illanes procesionó en el paso que compró el mismo año a la Hermandad de San Isidoro
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El Señor de la Victoria en su paso de 1941.
El San Juan de Jesús Despojado.
La bella imagen de San Juan Evangelista de la Hermandad de Jesús Despojado es obra del imaginero Juan González Ventura, realizada en 1981 y bendecida el Viernes de Dolores de este año. Una imagen que va a la derecha de la Virgen no por algún invento de los tantos que hoy vemos, simplemente porque a lo primero la Hermandad tuvo la idea de que acompañara a la Virgen también María Magdalena, la que iba a ir a la izquierda y por una comisión artística mandada por el Arzobispado que no dio el visto bueno no se pudo llevar a cabo.
Vemos al San Juan vestido con su clásica túnica verde y mantolín granate, girando suavemente la cabeza hacia la izquierda mirando a la Virgen y con su brazo izquierdo señalando hacia la Vía Dolorosa. De su bello rostro caen tres lágrimas, dos en su mejilla derecha y una en la izquierda, con bigote y perilla, viéndose por la boca entreabierta la dentadura superior. Una imagen muy conseguida que González Ventura supo plasmar.
La Alegoría de la Inmaculada de Esturmio.
La Alegoría de la Inmaculada es una genial obra del pintor Hernando de Esturmio de 1555, la cual se encuentra en el Panteón de los Duques de Osuna de la Colegiata. Un conjunto de estilo renacentista, y una de las grandes obras pictórica que la Archidiócesis de Sevilla conserva.
Se representa en esta pintura en tabla a San Joaquín y a Santa Ana, padres de la la Virgen en actitud orante, con dos azucena que se cruzan a los pies de la Virgen con el Niño. Con dos Ángeles volando a los lados de la Virgen y otras figuras detrás de Santa Joaquín y Santa Ana. Obra de la que destacamos su impresionante marco, de una enorme calidad al igual que la pintura.
La Inmaculada de Montañés de el Pedroso.
La bellísima e inigualable Inmaculada del Pedroso se encuentra en la Iglesia de Consolación, obra del genial imaginero de Alcalá la Real (Jaén) Juan Martínez Montañés hacia 1608. Una imagen, que es uno de los mayores tesoros que el Pedroso atesora.
Se representa a la Inmaculada con su rostro aniñado, manos juntas en oración con la mirada baja. Encontrándose una cabeza de Ángel con las alas extendidas a los pies, la cual recoge entre sus brazos el manto de un riquísimo estofado.
Hay que recordar de esta espléndida imagen, que es la primera talla que hizo de este tema el gran Montañés. Por esto nos encontramos no sólo ante tal maravillosa obra de arte, sino también a la primera que el maestro realizó y de donde se inspiraría para otras posteriores.
El Cristo de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan .
Este maravilloso Crucificado de la Vera Cruz se encuentra en Las Cabezas de San Juan (Sevilla), obra genial del imaginero Juan de Mesa en 1624. Imagen que al ser restaurada en 1983 por el Profesor Francisco Arquillo, aparece un documento que es el que acredita la autoría a Juan de Mesa.
Foto de Yolanda.
Sigue el estilo el Crucificado de Las Cabezas de San Juan el de algunos que realizó Juan de Mesa para Sevilla como el de la Buena Muerte o el Cristo del Amor, siendo muy parecido el de las Cabezas al de la Buena Muerte de los Estudiantes.
La Virgen con el Niño de Alejo Fernández del Palacio Arzobispal.
Esta magnífica pintura se encuentra en el Palacio Arzobispal de Sevilla, obra realizada hacia 1530 por el grandísimo pintor Alejo Fernández.
Aparece la Virgen en un trono, cubierto de dosel con el Niño en su regazo y a los lados dos Ángeles en actitud adorante con un donante de rodillas delante del trono. Destaca de esta pintura la belleza de los paños de la Virgen.
La Virgen de la Oliva de Lebrija.
En la Iglesia de la Oliva de Lebrija (Sevilla) podemos ver una de las más grandes imágenes de la Virgen no sólo de Lebrija, sino de España me atrevería a decir. Obra realizada por el gran Alonso Cano en el siglo XVII, y una de las imágenes más logradas de la Escuela Andaluza de Escultura.
La Virgen de la Oliva aparece con el manto recogido en su parte inferior todo lleno de pliegues muy conseguidos de un gran realismo, con el Niño sobre su brazo izquierdo. Tanto la conseguida expresión del rostro de la Virgen como el del Niño es de una exquisitez única en nuestra imaginería, sólo al alcance de los grandes.
Cayetano de Acosta.
Este grandísimo arquitecto, retablista y escultor nació en Portugal en 1711 y falleció en Sevilla en 1780, dejando en la Tierra de María Santísima un enorme patrimonio. Parece ser que llegó a Sevilla nuestro artista hacia 1750, del que se tiene constancia que en 1755 trabajaba en la construcción de la fuente del patio principal y otros trabajos para la Real Fábrica de Tabacos.
Retablo mayor del convento de Santa Rosalía.
Por su abundante producción en Sevilla y de gran calidad, es Cayetano de Acosta uno de los arquitectos retablista y escultor más importantes de su época sin dudarlo en ningún momento. Pues sólo hay que ver su obra para saber la monumentalidad de la misma. Las que ante ellas nos perdemos como si estuviésemos en un bosque, cuyos árboles son hornacinas, columnas y rocallas.
Retablo mayor de la Capillita de San Jorge.
Entre las muchas obras que a Sevilla dejaría el portugués resaltaremos las siguientes: La Fama de la portada principal de la Fábrica de Tabacos, el retablo mayor y otros seis del maravillosos y acogedor convento de Santa Rosalía, encargados por el Arzobispo Francisco de Solís Folch y Cardona por el incendio que sufrió la Iglesia en 1761, siendo hoy una de las Iglesias más bellas de esta Sevilla Oculta.
Retablo mayor de la Iglesia del Divino Salvador .
Pero de entre sus obras, si tuviéramos que elegir a tres, elegiríamos el sublime retablo de la Capillita de San José, el retablo mayor de la Iglesia del Divino Salvador y el retablo de portada de la Capilla Sacramental de esta misma Iglesia. Toda una obra catedralicia la que aquí nos dejó Cayetano de Acosta para poderla admirar y disfrutar, un artista al que Sevilla nunca le podrá agradecer lo suficiente esa magna obra y del sello tan propio que en ella le dejó.
La Virgen de la Granada de la Colegiata de Osuna.
Foto de Wikimedia.
La bellísima Virgen de la Granada se encuentran en un altar de la Capilla de la Colegiata de Osuna de su misma advocación, obra realizada en madera de pino de Flandes, dorada y policromada atribuida al escultor Diego Guillén Ferrant. Artista francés del siglo XVI que se asentó en España.
Se representa a la Virgen de la Granada con el Niño en el brazo izquierdo, llevando en la mano derecha una granada. Mientras que a los pies de la Virgen vemos tres cabezas de querubines, saliendo de la imagen una ráfaga de rayos dorados y alrededor una orla con cabecitas de querubines.
Tiene la curiosidad la Virgen de tener a la altura de su pecho un Sagrario para guardar en él la Eucaristía. Pues hay que recordar, que antiguamente era costumbre de presentar el Sagrario dentro de las imágenes, siendo sin duda alguna, una de las imágenes más interesante que guarda la bellísima Colegiata de Osuna.
La Adoración de los Pastores del Convento de Santa Paula.
Este gran cuadro de la Adoración de los Pastores está atribuido al afamado pintor José de Ribera (1591-1652), donde se deja ver la influencia del grandísimo Caravaggio. Obra que se encuentra en el Museo del magnífico Convento sevillano de Santa Paula.
La pintura de la Adoración de los Pastores pertenece a la primera época del artista, destacando de la misma su luz que emana del Niño y la Virgen, mientras que los pastores salen de la sombra. Esta pintura llegó al Convento de Santa Paula desde la Casa del Infantafo, una pieza importante entre las muchas que atesora el Convento sevillano.
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