La leyenda gemela del Gran Poder en Écija.


No voy a citar la leyenda del Gran Poder por ser de sobra conocida, los que la han leido se darán cuenta que esta leyenda que vamos a contar es gemela, diferenciándola sólo que es más antigua que la del Gran Poder de Sevilla.

Cuentan que hace mucho tiempo, Curro, un miembro muy devoto del Cristo de la Sangre, (conocido popularmente por el de los Gitanos), tenía un hijo que enfermo repentinamente. El buen hombre rogó al Crucificado qué salvará al pequeño. Pero al final murió, por lo que Curro perdió la fe y prometió no procesionar nunca más con su Hermandad  hasta que el Cristo de la Sangre fuera a verlo.

Pasaron los años y el hombre cumplió la promesa. Pero un día, durante la procesión del Cristo comenzó a llover y decidieron guardar la imagen en un taller de herrería próximo. Tratándose del taller de Curro, el  que antes de entrar el Cristo en el local oyó una voz que decía: "Como no vienes a verme, vengo yo a verte a ti", recuperando de inmediato la fe que había perdido en su Cristo. Sea verdad o no, vuelvo a repetir, que la historia de nuestra Cofradías no serían las mismas sin sus leyendas, esas que muchas veces han sido borradas y luego han resultado ser verdad.

El Cristo de la Sangre es obra maestra de Gaspar del Águila, (1567), de estilo renacentista e inspirado en el de San Agustín de Sevilla.


El Cristo de la Expiración de Écija.


Portentoso e inigualable es el Cristo de la Expiración de la Parroquia de Santiago de Écija, obra colosal del gran maestro Pedro Roldán. 

El Crucificado es de madera de cedro policromada (1,73 metros), fechado en 1680, el cual tiene un gran naturalismo y movido paño de pureza.

Foto de AntonioP.P.

El retablo mayor de la Iglesia de Santiago de Écija.


No hay palabras para definir la pieza de mayor calidad artística y de valor, que es el retablo mayor de la Iglesia de Santiago, considerado por muchos historiadores el segundo más importante del Arzobispado tras el de la Catedral de Sevilla.

 Este retablo que está tallado en estilo de transición del Gótico al Renacimiento, presenta escenas de la Resurrección, Entrada de Jesús en Jerusalén, Lavatorio, Oración en el Huerto, Prendimiento y Jesús ante Pilatos, con la imagen de Santiago en su hornacina principal, siendo estos relieves, escultura y pintura del círculo de Jorge Fernández y Alejo Fernández del siglo XVI. Un retablo que si usted todavía no lo conoce, deje de hacer planes y vaya a visitarlo, es una pena que se conozcan cosas del extranjero y qué joyas como ésta ni siquiera se sepa que existe cuando la tenemos a dos pasos.

Como la vida misma. Plutarco.


Lo que algunos nunca conseguirán.
El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender.
(Plutarco)

Como la vida misma. A muchos imbéciles.

A imbéciles sabelotodo.
Los ríos profundos corren en silencio, los arroyos son ruidosos.
(proverbio hindú)

Como la vida misma. Mi Esperanza.


Mi Esperanza eres Tú, mi infierno la sociedad.

Desconozco el autor de la foto.

Como la vida misma. A ti.


A ti que me estás leyendo, sonríele siempre a tu enemigo. Es el arma mortal para cualquier hijo de puta que te quiere ver hundido.

Como la vida misma. Macarena.


No hay Macarena poesía más hermosa que el contemplar Tu bello rostro a cualquier hora del día, de cualquier manera y en cualquier lugar, Macarena.