El imaginero Felipe de Ribas.


Nació el afamado imaginero Felipe de Ribas en Córdoba en 1609 y falleció en Sevilla en 1648. Un artista que fue arquitecto, escultor y retablista, siendo el mayor de tres hermanos también artistas todos, como Gaspar de Ribas, pintor y policromador de las obras de Felipe de Ribas y Francisco Dionisio, ensablador y escultor, quien a la muerte de su hermano Felipe le terminó varias obras que estaban en proceso.

Retablo mayor de la Iglesia de San Pedro de Sevilla.

Se trasladó nuestro artista desde Córdoba a Sevilla y entró en el taller del grandísimo imaginero Juan de Mesa y Velasco, y cuando muere Mesa entra en el círculo del afamado Alonso Cano, del que fue discípulo. Felipe alcanzó más fama en la retablística que en la imaginería, un ejemplo lo tenemos en el maravilloso retablo mayor de la Iglesia de San Pedro de Sevilla realizado por el artista.

Nuestro Padre Jesús de la Misericordia de la Hermandad de las Siete Palabras.

Pero si es conocido Felipe de Ribas hoy más en la imaginería que en la retablística es por la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia, obra de 1641, que realizó para la señera Hermandad de las Siete Palabras de Sevilla. Como también hay que recordar, el bello Crucificado del retablo mayor de la Iglesia de San Julián, que prosionó hasta el año 1932 por perderse como todo su patrimonio en un incendio provocado por cobardes.

Calle al Maestro Hidalgo.


Por la grandísima y desinteresada labor de Don José Hidalgo con su Banda de la Centuria, patrimonio de Sevilla y del mundo de las Bandas, creo y pido desde aquí una calle en su Barrio de la Macarena que lleve su Nombre.

La Macarena es única.


La Macarena es única simplemente porque Dios fue grande y no repitió tal milagro. No hay más.

              Foto de Peña.

Bandas.


Todas las Bandas se merecen un respeto, todas. Desde las más humildes a las más conocidas. Pues no olviden señores, que detrás de todo este mundo hay un gran trabajo y esfuerzo que no está pagado con nada. No seamos tan cabrones de hacer comparaciones porque así no las llevamos a ningún sitio, solo al borde de un precipicio.

El Beaterio de la Santísima Trinidad de Sevilla.

Madre Isabel de la Santísima Trinidad.

Fue la fundadora del Beaterio de la Santísima Trinidad Madre Isabel, la que nació en Sevilla y al morir sus padres dijo a su director espiritual, el trinitario calzado Chacón que quería dar su patrimonio que le dejaron para las niñas huérfanas. Todo un gesto de amor y humildad.

Madre Isabel a los 25 años junto con María Perez en 1719, pronunciaron sus votos de pobreza, castidad y obediencia en el convento de los trinitarios calzados. Así es como empezó el Beaterio de la Santísima Trinidad, al que se unieron junto a ellas dos mujeres más en una casa de la calle Enladrillada para acoger a las niñas huérfanas y pobres. Pero al poco tiempo al quedar pequeña la casa se mudaron a la calle Santa Lucía, donde actualmente siguen.

Marchó Madre Isabel a América para recoger una herencia del hermano de la madre y ampliar dicho Beaterio, consiguiendo por su empeño una buena cantidad de dinero y así dar al Beaterio lo que necesitaba. Hay que mencionar un buen lienzo con una Virgen de Guadalupe y un Niño Jesús con rasgos mexicanos que trajo al Beaterio su fundadora, Madre Isabel.

El Convento de Santa Ana de Sevilla.



Fue desde el Convento primitivo de Paterna del Campo cuando las monjas se trasladaron a Sevilla en 1564, instalándose en el popular barrio de San Lorenzo en 1606. Y en 1837 se unen al Convento veinte monjas del desaparecido Convento de la Encarnación de Belén, un monasterio dedicado a la madre de la Virgen, Santa Ana.

La Iglesia es de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos, y decorada con cornisas en relieves. Siendo las obras de la Iglesia encargada a Cristóbal Ramírez, quien ya había realizado otras en Sevilla. En la Torre del templo podemos ver un escudo de la Orden Carmelita.

Es el retablo mayor de la Iglesia el antiguo que fue trasladado del desaparecido Convento de la Encarnación de Belén. Dicho retablo se divide en tres partes con columnas, encontrándose en el centro la Virgen del Carmen rodeaba de Ángeles y en la parte superior una escultura de Santa Ana con la Virgen, mientras que a los lados del presbiterio vemos a otros Santos.

El imaginero Gumersindo Jiménez Astorga.

Nació Gumersindo Jiménez Tineo en Sevilla el 13 de Enero de 1832 y falleció el 17 de Septiembre de 1902, adoptando el apellido de su padrastro Gabriel de Astorga y Miranda para darse a conocer. Artista que desde joven resaltó en el arte de la pintura y el dibujo aprendiendo junto a su padrastro en el estudio y siendo una figura destacada en la literatura, de la que recibió grandes logros, publicando en 1857 tratados didácticos de todas las bellas artes en el periódico "Las Nobles Artes", del que fue director.

Empezó nuestro artista a abrirse en el campo de la imaginería en 1858 en la Exposición sevillana que él mismo con otros artistas promovieron, donde entregó un San Pablo realizado en barro, por lo que le fue entregado un diploma. También por su gran fama, la Diputación le nombró en 1872 profesor ayudante en las clases de Adorno de la Academia Sevillana, donde obtuvo en en 1887 el nombramiento de profesor de Modelado y Vaciado cuando se creo la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla, siendo Académico de la misma desde 1882.

La obra más conocida de Gumersindo fue el "Diccionario Universal biográfico de Pintores, Escultores, Arquitectos y Grabadores", el que recoge un grandísimo número de grandes artistas. También Gumersindo hay que recordar, que restauró varias imágenes de la Semana Santa sevillana.

Las COFRADÍAS deben de sentirse.


Las Cofradías deben de sentirse, amarlas y respetarlas. No servirse nunca de ellas ni jugar con sus Titulares. Para juegos otros.

El escultor Vicente Luis Hernández Couquet.

El escultor Vicente Luis Hernández Couquet nació en Valencia en 1807, y falleció en Sevilla en 1868, tierra donde se afincó y realizó una gran parte de su obra. Se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, siendo designado en 1854 profesor de Bellas Artes en Sevilla, donde dirigió la restauración de la portentosa fachada plateresca de la Casa Consistorial, realizando Couquet para la misma las estatuas de Hércules y Julio César que flaquean el arquillo de entrada.

De la obra de Couquet sobresalen los apóstoles del misterio de la popular Cofradía de Montesión de Sevilla en 1851, los que como tantas otras imágenes fueron destruidas en 1936 por cobardes  que todo lo arreglaban quemando. También el misterio de la archiconocida Cofradía de la Macarena, y la restauración de sus imágenes, el paso alegórico del Dulce Nombre de Jesús de la señera Hermandad de la Quinta Angustia, y el paso de San Isaías de la Hermandad de Monserrat en 1861, o el paso alegórico del Triunfo del Espíritu de la Hermandad de la Carretería en 1862.

Las Cofradías son muy grandes.


Las Cofradías son muy grande, no todo en ellas está en sacarlas a la calle. Pues encierran todas momentos únicos e irrepetibles en su vida que muchos ni conocen.